La apuesta futbolística de Electronic Arts continúa mejorando y la expectación sobre esta nueva entrega está más que justificada.
Electronic Arts continúa subiendo la apuesta, intentando reverdecer los laureles de su saga FIFA, que durante los últimos años ha perdido protagonismo frente a la saga rival de Konami. Si FIFA 07 fue un borrón y cuenta nueva para la saga y FIFA 08 y su pseudo secuela EURO 08 refinaron la nueva fórmula, este FIFA 09 llegará con la esperanzada de convertirse en el juego de fútbol del momento; la expectación sobre la entrega de este año es muy grande, y por lo que hemos podido comprobar con una versión casi definitiva, está más que justificada: mantiene el estilo de simulación del año anterior, pero ha mejorado la inteligencia artificial y el comportamiento del balón, ofreciendo una experiencia mejor, manteniendo la acentuada personalidad que consiguió el FIFA del año pasado, y al mismo tiempo haciéndola más accesible.
Mejorando la nueva fórmula
Desde FIFA 07 la saga ha comenzado desde cero, y el año pasado nos sorprendió con una sólida simulación del fútbol, especialmente en lo referente al comportamiento de los equipos en el terreno de juego. Las jugadas en FIFA 08 debían elaborarse con cuidado, pues el comportamiento del equipo rival era inteligente y coherente, y esta característica se mantiene, incluso mejorada, respecto al juego anterior. Los jugadores rotan de posición, cubriendo siempre las zonas de mayor peligro, haciendo que una jugada de ataque requiera planificación y visión de juego. Pero al mismo tiempo, se ha mejorado la física del balón y el control para permitir cierto grado de individualidades, que eran bastante complicadas el año pasado.
Sin llegar por suerte al extremo de los antiguos FIFA y sus mágicos botones de regate, en FIFA 09 nuestros jugadores, especialmente si son buenos, pueden driblar bastante bien con el balón en los pies, protegerlo del defensor rival para esperar a que puedan dar un pase, o caracolear con él en la banda para encontrar un hueco por el que centrar. Los robos de balón, tan habituales el año pasado cuando estábamos cerca del área, pueden evitarse de más maneras este año, haciendo que en FIFA se pueda destacar no solo por la visión de juego sino también por el control del balón y del jugador en ciertas situaciones, aunque en este sentido todavía le falta mucho trabajo para que el control de la pelota alcance la cantidad de sutilezas y de precisión que sí tiene su eterno rival. Se han agregado muchas animaciones para que esto sea posible, pero todavía quedan bastantes.
En los pases y en la inteligencia artificial del juego sí se muestra superior, y se nota especialmente cómo las jugadas varían, tanto el resultado de nuestros pases como el comportamiento del jugador al que le pasamos el balón, dependiendo de la potencia con la que golpeemos la pelota –todos los pases, aparte de los tiros, tienen medidor de potencia. Esto se nota especialmente en los desmarques y en los pases en profundidad, siendo esta combinación una de las cosas más impresionantes de FIFA 09. Con estos pases en profundidad podremos realizar internadas trepidantes por la banda, donde podremos poner a prueba la capacidad de sprint de nuestros extremos o interiores pugnando por un balón en profanidad con el defensa rival; muchas veces el éxito de la jugada lo decidirá la precisión con la que hayamos pulsado el botón para realizar el pase.

Como comentábamos antes, la física del balón también ha ganado unos cuantos enteros en esta nueva versión de FIFA, y ésta se nota no solo ya en la potencia de los pases y en cómo el balón bota y se comporta dependiendo de la situación del terreno de juego y de la fuerza que lleve, sino sobre todo en los tiros, que ahora realizan trayectorias más realistas, ni el balón es una bala de cañón ni una pelota de playa, sino que se comporta en los disparos de forma muy competente. Del mismo modo, los controles con el stick analógico derecho, el que usamos para hacer cambios de dirección cuando corremos y primeros toques cuando recibimos el balón, se han hecho ahora más sutiles y menos extremos; recibir el balón y pulsar el stick en la dirección deseada nos hará darle un toque hacia allá, pero el jugador no saldrá disparado. Pequeños cambios en el juego y en el control que lo hacen más fiable.