Probamos Fat Princess, un original título para PlayStation Network.
Una razón de peso para adorar PlayStation Network
El catálogo de PlayStation Network (y de sistemas de descarga, por extensión) se compone de una oferta cada vez mayor, tanto por cubrir los gustos y géneros de muchos jugadores que no encuentran en las producciones más rimbombantes su diversión, como por el precio, generalmente ajustado a todos los bolsillos. Encontramos desde títulos de grandes pretensiones que bien podrían ser lanzados en formato físico –y algunos lo hacen- como
Wipeout HD,
SOCOM Confrontation,
Gran Turismo 5 Prologue,
Outrun Arcade Online o
Siren: Blood Curse, a producciones con la única e
inocente intención de divertirnos y pasar un buen rato, juegos que de otra forma no verían la luz por un motivo u otro:
Flower,
Megaman 9 o
Noby Noby Boy. Fat Princess podría encajar en esta última categoría, sin que por ello hablemos de un producto pasajero sin pretensiones.
Presentado durante el E3 ´08 entre juegos más llamativos –la conferencia de Sony cerró con
God of War III y
MAG- poco a poco se ha hecho un hueco entre las noticias, en parte por su puesta en escena y también por alguna polémica en medios estadounidenses debido a una supuesta banalización de la obesidad juvenil.
Fat Princess es un juego de acción orientado al multijugador –aunque es posible disfrutarlo en solitario- para un máximo de treinta y dos jugadores, con un fuerte componente táctico y de organización entre equipos. Dos bandos en sus respectivas fortalezas guardan en prisión a la princesa del ejército rival, y el objetivo de cada uno es, al menos en teoría, sencillo: traer de vuelta a la princesa correspondiente. La mecánica como puede entenderse no dista mucho del clásico modo "capturar la bandera" tan popular desde hace una década en el género de los FPS. Lo que aporta frescura es que hablamos de un juego de vista superior con estética infantil (pero con mucho humor de sal gruesa) y uso de diferentes clases para realizar tareas ofensivas y defensivas.
Existen otros modos, como uno basado en el simple y puro deathmatch (gana el equipo que más enemigos mata), pero "Rescatar a la princesa" será sin duda la estrella del juego.
Una vez empezamos a jugar, la primera tarea es elegir nuestra clase, la cual se consigue de una forma tan sencilla como recogiendo un sombrero de la categoría deseada de unas máquinas situadas en la fortaleza. Tenemos magos (lanzan fuego), sacerdotes (poder curativo), arqueros (armas a larga distancia), guerreros (fuertes y resistentes en el cara a cara) y trabajadores (construyen defensas y escaleras). Cada uno de ellos tiene una función específica y es posible cambiar de arma para modificar las habilidades una vez la clase ha sido evolucionada, de manera que el sacerdote "bueno" puede convertirse en un brujo negro que absorbe vitalidad a los rivales, o el mago lanzar magia helada. La forma de mejorar estas clases o crear elementos de madera es tan sencilla como cortar árboles y utilizar la madera resultante en el lugar especificado –de igual manera, se pueden recoger piedras-; una tarea "poco agradecida" y lejos de la acción, pero básica a medio y largo plazo durante la partida. Estas clases pueden ser intercambiadas en cualquier momento recogiendo otro sombrero, así que se puede modificar la estrategia sobre la marcha según lo requiera la situación.

Todos los elementos citados hacen que la aparente simpleza de la que hace gala el juego sea sólo una apariencia: es un título con una sólida base jugable. Desde Titan Studios definen a Fat Princess como
"un juego de acción táctica combinado con equipos basados en clases, recolección de recursos y rápidos y sangrientos combates, todo en un entorno abierto. Es similar a un RTS –Real Time Strategy, o estrategia en tiempo real-pero en el que cada jugador es un personaje; no hay comandante, todo el equipo trabaja por una meta común". El resultado es mucho menos complicado de la descripción, y cualquier jugador sin experiencia en algún género similar se puede hacer con los controles en pocos minutos.