| PlayStation 2 > Avances > God of War 2: Divine Retribution | Página 1 de 2 Siguiente |
Resulta difícil ponerle un techo técnico a la PS2 vistos los juegos que están saliendo para ella en esta última etapa de su larga trayectoria. Cuando parece que ya no veremos nada mejor, al menos en el apartado gráfico, llega un nuevo juego que vuelve a sorprendernos. Pasó con Burnout Revenge, y con Black; y lo mismo con Shadow of the Colossus, o con Okami o Final Fantasy XII (estos dos últimos, títulos que aún no han salido por estos lares pero que han demostrado con creces lo que es capaz de hacer PS2). Y no tendríamos que buscar un referente en otras sagas porque el mismo God of War original lucía impresionante y llevando a la máquina de Sony a límites insospechados. Pues una vez más, esos límites han sido superados. Casi parece que, por momentos, la consola se atreva a compararse con las máquinas de nueva generación que han salido o van a salir. Es evidente que no hay saltos técnicos abismales, pero las diferencias entre el primer God of War y el segundo son palpables.

Quizás muchos esperasen que el desarrollo de esta secuela se fuese para PS3 pero finalmente se quedó en PS2 para aprovechar el parque de consolas ya instalado y garantizarse unas buenas ventas. Aún así, la tercera parte saldrá definitivamente en PS3, donde ya llevan trabajando un tiempo en él.
Divine Retribution nos presentará a un Kratos ya convertido en Dios de la Guerra tras vencer a Ares. Pero nuestro protagonista seguirá estando atormentado por todo el mal que causó tiempo atrás, y para enmendar sus errores, parte en la búsqueda de las tres Hermanas del Destino, pese a la negativa de los dioses del Olimpo, para que le ayuden a limpiar su pasado y que él pueda por fin, vivir tranquilo, sin tormentos.
God of War 2 aprovecha el motor gráfico de su antecesor pero logra exprimirlo un poco más. A estas alturas los programadores conocen tan bien los entresijos de la máquina de Sony que, aunque las limitaciones técnicas existan, las creativas no lo son tanto, y se permiten aplicar trucos de programación para romper pequeñas barreras que podrían haber sido una molestia de no conocer bien la PS2. Y eso es lo que hace este nuevo God of War, sacarle a la consola esas últimas gotas de zumo que todavía quedan en la naranja y que llenan un poco más el vaso.

Todo esto se traducirá en un mayor nivel de detalle gráfico, con un mejor modelado de los personajes, sobre todo de Kratos, y unas texturas mucho más detalladas. Así mismo, los escenarios del juego serán más amplios y estarán cargados de detalles visuales sin que por ello la experiencia de juego se vaya a ver resentida en lo más mínimo. Y es que amplio o grande, son términos que se quedarán pequeños para el juego que se nos viene encima. Bastará con echarle un vistazo al primer jefe final para darse de cuenta de todo esto.
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