Vemos una de las grandes sorpresas del E3 en movimiento, comprobando que es de verdad.
Watch Dogs, la nueva saga anunciada por Ubisoft como colofón a su sensacional conferencia, se ha convertido en una de las grandes sorpresas del E3. Desarrollado por Ubisoft Montreal, el estudio estrella de la compañía francesa, la demostración que siguió al anuncio de Yves Guillemot dejó boquiabiertos a los asistentes al evento y a los miles de jugadores que lo seguían en tiempo real por Internet. Tras unas horas de incertidumbre sobre si lo que estábamos viendo pertenecería a esta generación o a las sucesoras de PS3 y Xbox 360, finalmente salimos de dudas: el juego está anunciado en principio para las consolas actuales y para PC, y fue en esta última plataforma, en una máquina propia de la NASA, en la que se mostró el juego.
La demostración, que podéis ver sobre estas líneas, es impresionante. Watch Dogs tiene lugar en un hipotético futuro cercano en el que toda la información está interconectada. Como decían en un elocuente vídeo, la huella digital que dejamos cada año es de miles de megas, y de algún modo en este futuro las frases ingeniosas de Twitter estarían conectadas con nuestra cuenta corriente, nuestro registro de llamadas nocturnas o nuestro historial médico. Esta información está, aparentemente, gestionada y conectada a través de sistemas operativos que controlan ciudades enteras, y la cuestión es que nuestro protagonista es capaz de hackearlos, dándole el poder de alterar el funcionamiento de las ciudades, oír todas las conversaciones de móviles y acceder a la información más íntima de una persona con solo un par de pulsaciones en la pantalla táctil de su móvil.
La historia del juego, por lo tanto, parece girar en torno a este hipotético futuro interconectado en el que nuestra vida está digitalizada, y en los riesgos que ello conlleva: tanto por las corporaciones que gestionan ese sistema y que pueden aprovechar esa información para fines siniestros, como por los hackers que, sin que nadie se dé cuenta, pueden consultarla y manipularla para su beneficio.
En el E3 pudimos acceder a la demostración del juego que enseñaban en el stand de Ubisoft, comprobando cómo de cierto es lo que vimos en la conferencia. En ésta se mostró un vistoso vídeo, pero en el E3 pudimos ver una demostración en tiempo real, con un empleado de Ubisoft jugando con un mando conectado a un PC. Además, algunas cosas fueron diferentes a como las vimos en el vídeo, demostrando que no es una "idea conceptual", sino un juego en desarrollo, presumiblemente bastante avanzado, aunque sería aventurado ponerle una fecha de lanzamiento. Como mínimo, para finales de 2013.
La misión nos sitúa en medio de la ciudad de Chicago, con el imperativo de infiltrarnos en una especie de exposición de arte / garito, organizada por alguien que es bastante más -o menos- que un artista. Tenemos que reunirnos allí con un amigo, que al parecer será un personaje importante del juego, pero antes hay que lograr entrar sin una invitación. Usando una técnica disponible, el poder bloquear las comunicaciones, logramos que el portero se pregunte por qué no funciona su móvil y solo le preste atención a la cobertura, saliendo a la calle para ver qué pasa y permitiéndonos escurrirnos hacia el edificio. Curiosamente, esta técnica podría funcionar en la vida real.

Finalmente nos encontramos con nuestro amigo, que se queja de que lleguemos tarde, y comprobamos la excepcional calidad de la escena cinemática, con unos rostros muy expresivos y muy bien animados. Volvemos a tener el control del personaje, con el cometido de encontrar a la ayudante del autor de la exposición, para lo cual tenemos que escanear a la gente, algo que nos pareció muy curioso. Del mismo modo que Assassin’s Creed tiene la "visión águila", que diferencia los enemigos de los amigos, Watch Dogs tiene una modalidad en la que podemos saber algo más de los personajes que nos rodean, usando esa función de "hackeo" en las vidas de los demás. Apuntando a cada personaje, nos salía información como "tiene SIDA", "es padre soltero", "tiene una demanda", y cosas por el estilo, hasta que, al enfocar a la persona adecuada, la información que salía era "empleada de Joseph Demarco". Estaba hablando por teléfono, y por supuesto escuchamos la conversación para descubrir que, en efecto, ya saben que estamos aquí. Hora de huír.