En el año 2015 la guerra se recrudecerá, y el aire no va a librarse de ella.
El mundo de Tom Clancy nos había mantenido hasta ahora casi por completo con los pies pegados al suelo, gracias a escuadrones tácticos, con la novedad hace unos meses de EndWar, un juego estratégico en el que dábamos las órdenes por voz. Ahora, el universo de Clancy sigue creciendo gracias a HAWX, un juego de combates aéreos que promete ser una apuesta diferente dentro del género y con el que hemos estado jugando últimamente.
Su estilo es bastante arcade, en líneas generales, aunque incluye algunos elementos que son razonablemente propios de la simulación. Sin embargo, al intención es clara, según progresamos en el juego: acción y más acción, aunque eso se combina con un sistema de control que no nos ha parecido el más apropiado para ofrecer una experiencia arcade.
De esta manera,
HAWX se sitúa un poco en tierra de nadie, ofreciendo un sistema de control que nos deja mucho margen para la libertad, y que permite que el avión se pueda recuperar sin problemas después incluso de tirarnos en barrena en plan suicida, pero que, pese a eso, puede resultar duro en ocasiones, e incluso exigente.
La sensación que transmite el control va a variar en función de los parámetros del avión que estemos pilotando, pero sin excesos, lo que vuelve a mostrar que no estamos ante un juego que busque ser realista, dentro de su planteamiento algo futurista (la acción tiene lugar en torno al año 2015). La lista de aviones es bastante amplia, en realidad, y podemos controlar, así, un F-14A Tomcat, F-16ª Fighting Falcon, FA-18E SuperHornet, F-22 Raptor, Mig-33 SuperFulcrum, Su-37 Terminator, A-10ª Thunderbolt II, AV-88 Harrier II y un Eurofighter Typhoon. En cada misión se puede conger cada uno de esos aviones, que tienen características diferenciadas.
Los puntos que se nos señalan son su eficiencia contra enemigos, tanto del tipo aire-aire como los aire-tierra, es decir, para enfrentarnos a enemigos alados como a tanques, barcos y demás. Esto se puntúa de manera visual sobre una calificación de cinco estrellas como máximo, lo que es un indicador muy sencillo y accesible para todos los públicos. Se evalúa también su velocidad, blindaje y manejo, con barras medidoras. Además, para facilitar un poco la tarea, se nos señalan los aviones o avión recomendado para cada misión, pues los objetivos y enemigos varían, y es recomendable, por tanto, optar por estrategias ofensivas, defensivas, etc.
A nivel estético, hay un par de aspectos a escoger en varios modelos de aviones, y poco más. Aunque la personalización vendrá por otro lado. Antes de empezar la misión, podemos escoger qué lote de armamento llevar. Normalmente, se nos ofrece uno por defecto lo suficientemente eficaz, pero es posible que por nuestro tipo de juego o preferencias armamentísticas nuestra opcion de preferencia sea otra. En este sentido, la personalización se limita a unos lotes predefinidos, lo que es una nueva señal, clara, de que la tendencia es más al arcade que a la simulación. Así, por ejemplo, con el F-14A Tomcat se nos presentan en la misión de Stiletto (con muchas fuerzas de tierra, pocas navales, y varios cazas) la posiblidad de llevar 160 misiles "estándar", 24 guiados por radar, 60 omnidireccionales (ideales para múltiples enemigos a corta distancia) y 7 señuelos para cuando nos haya fijado un misil, aunque las variaciones van por otro camino.

Si ese lote está orientado al largo alcance, quizás nos guste más optar por uno de tipo interceptor, donde tendremos más misiles guiados por radar, pero ninguno omnidireccional. Son pequeñas variaciones que implican estilos de ofensiva diferente y, también, qué tipo de instrucciones daremos a nuestros compañeros de escuadrón. En ese sentido, la comunicación con ellos es sencilla. Podemos decirles que ataquen a un objetivo enemigo (lo tenemos en el visor, lo marcamos y les damos la instrucción), o bien que nos protejan de sus ataques. Así, por ejemplo, si las armas son más de corto alcance y debemos acercarnos más, o si nos quedamos sin señuelos, habrá que hacer un uso menos ofensivo de nuestros compañeros.