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La revolución francesa abrió una nueva era en los enfrentamientos bélicos, que a partir de ese preciso momento serían nación contra nación. La célebre frase de Goethe respecto a la batalla de Valmy ("Aquí señores comienza una nueva era, y ustedes podrán decir: Yo estuve") en la que una compañía de Guardias Nacionales hizo frente al ejercito Prusiano, es paradigmática del cambio político-militar que se dio. Pero, es quizás su componente estético, y la figura del victorioso Corso Napoleón, las que han decidido su preeminencia en el imaginario bélico de los últimos tiempos. Imperial Glory de Pyro Studios intenta retrotraernos a la gran época de Napoleón, enfrentándolo a sus mayores y más conflictivos enemigos, esta vez en las tres dimensiones.
Con esta situación como telón de fondo, deberemos llevar a lo más alto a una de las cinco grandes potencias disponibles en el juego: Rusia, Francia, Gran Bretaña, Prusia e Imperio Austro-húngaro. Pero hay que tener en cuenta un detalle: cada una de estas naciones posee características totalmente opuestas al resto de imperios, que irán cambiando según avancemos en el juego, por lo que deberemos actuar en consecuencia. Así por lo tanto el juego puede ser muy diferente dependiendo de nuestra elección de ejército, pudiendo incluso volver a jugarlo con otro distinto y que nos dé una experiencia totalmente opuesta. Cada uno tendrá sus pros y sus contras, como una mayor capacidad de dominio de unas zonas u otras (Gran Bretaña será una superpotencia marítima, por ejemplo) o preferencia por un tipo de comercio concreto.

Forja el destino del mundo
Al mando de uno de los poderosos ejércitos antes mencionados deberás consagrarte como el mejor líder de Europa y obtener el máximo dominio de la zona. No obstante, dicho dominio no se limitará únicamente al apartado militar, sino que la política y la economía serán igual de imprescindibles, pues un ejército sin recursos es muy vulnerable, así como aquel con muchos conflictos internos. Puedes escoger incluso gobernar tu imperio de una forma déspota y cruel, o establecer un régimen más abierto y liberal. Está todo en tus manos. También tendrás que controlar los aspectos diplomáticos, así como la investigación de nuevas tecnologías o la gestión de tus recursos. Comerciar con otras naciones se tornará necesario para poder seguir adelante.
Pero aquellos aficionados a los combates pueden estarse tranquilos. Aunque Imperial Glory intente abrirse a otros aspectos (en un modo similar a Europa Universalis, pero en menor profundidad) sigue estando basado en el combate, en especial en el de grandes ejércitos (aunque no como en otros juegos como Alejandro Magno). Deberemos desplegar nuestra armada a lo largo de Europa, desde el norte de África hasta Rusia. Y si en algún momento la diplomacia no logra satisfacer nuestros objetivos, no habrá otro recurso que la batalla.

Luchando en la tierra y en el mar
Mientras que el juego en sí (etapa de gestión) es por turnos (tendremos nuestra fase para hacer todas las tareas gubernamentales y tras ella irán los combates que hayamos marcado) toda la fase de combate se desarrolla en tiempo real, en enormes y detallados escenarios tridimensionales. Además, podremos combatir tanto en terrenos sólidos como en el mar, dando lugar a unas espectaculares batallas navales. Las batallas terrestres tienen su base en los escenarios, ya que todos los mapas de batalla son totalmente interactivos, y tendremos que planear cuidadosamente la estrategia en base a ellos. En especial serán de gran importancia todos los objetos que nos proporcionen cobertura, como las grandes rocas, bosques o todo tipo de edificios. Estos a su vez podrán ser tomados y utilizados como centros defensivos, ya que para poder hacernos daño tendrán que asediarlos primero. Podremos ver muchos entornos de este tipo que debemos emplear para obtener ventaja defensiva. El clima además decorará y modificará el aspecto y el ambiente de las batallas.
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