Convierte tu coche en un arma. La estrategia cuenta si quieres llegar a la meta.
Bizarre nos ha entusiasmado en el pasado con Project Gotham Racing, un juego estiloso que recompensaba el primor en la conducción. Pero ahora te pide todo lo contrario, que machaques a tus oponentes hasta dejarles fuera de la carrera o, al menos, retrasarles para que puedas superarlos y lograr los primeros puestos.
Hemos probado los primeros circuitos en el modo carrera con varios tipos de coches para vislumbrar las posibilidades del juego, y el resultado es ilusionante para los que quieran dar rienda suelta a los instintos destructivos o quieran disfrutar de un carrera estratégica en la que, a diferencia de otros juegos de conducción, en un segundo la clasificación puede dar un vuelco.
La clave de la victoria está en los potenciadores
El elemento básico que marca la jugabilidad de Blur son los potenciadores. Aparecen en distintos puntos del circuito y los consigue el primer coche que pasa por ellos, aunque se regeneran en apenas dos segundos, por lo que puedes decidir levantar el pie del acelerador un instante con tal de luego lanzar una bola de energía y remontar o elegir un camino alternativo en el que conseguir mejores potenciadores. Como si se tratase de una meta volante en ciclismo, las luchas en los metros anteriores a cada línea de potenciadores son duras para conseguir el más adecuado a cada situación.
Cada potenciador tiene un color diferente, de forma que los puedes distinguir bien en la distancia y situarte en el lado correcto de la pista. Puedes llevar tres a la vez y activar el que desees. También ves los potenciadores que tienen tus rivales.
Son de ocho tipos diferentes: una mina que dejas tras de ti, una descarga eléctrica al adversario que te precede, tres rayos que se quedan sobre la calzada y ralentizan al adversario que los atraviesa, nitro, empujón a los coches que están a tu lado, tres proyectiles que disparas por separado, reparación de tu coche y escudo que te protege unos segundos.
Con los potenciadores, la carrera no se limita a conducir, sino a delimitar cuál te interesa coger en cada momento según tu posición en la carrera y contra qué jugador te conviene lanzar un ataque. También interviene tu forma de jugar; si eres precavido no querrás que te falte uno de reparación y el escudo es básico cuando ocupas la cabeza de la carrera. En todos los casos el retrovisor será clave para ver cuándo te lanzan una bola de energía, por si te da tiempo a activar un escudo o eres lo suficientemente hábil y rápido como para esquivarla.
Tal vez todo esto te suene familiar. ¿Se puede decir que Blur es un Mario Kart en alta definición? Es inevitable que el referente de Nintendo se venga la mente, y sin duda tiene más puntos en común con él que con otros títulos como Split/Second en los que el propio circuito es el arma que tienes para frenar a tu rival, pero Blur suma nuevos componentes que le confieren personalidad propia y, sobre todo, ofrece un aspecto realista con una calidad y fidelidad gráfica que cabe esperar de Bizarre, aunque no es el punto más fuerte del juego.