Probamos una versión casi definitiva del esperado juego de Irrational Games. Segundas impresiones.
Estas segundas impresiones actúan como complemento a las publicadas hace dos meses, accesibles mediante el siguiente
enlace, por lo que se recomienda enérgicamente la lectura previa de éstas. En esta ocasión hemos disfrutado de una versión bastante más completa de Bioshock, con más detalles, doblada al castellano y con secuencias de video incluidas, siendo una versión que apenas distará de la comercial. De esta manera, estas impresiones pasan a ser un compendio de todos los aspectos interesantes del juego, fijándonos de manera especial en su jugabilidad y su ambientación. Están realizadas sobre la versión de Xbox 360, la única que probamos esta vez, aunque está confirmado que la versión de PC será idéntica.
En esta ocasión prestamos especial atención a todo lo referente a la historia del juego: la fundación de Rapture, la vida de sus ciudadanos (especialmente de Andrew Ryan), el descubrimiento del adam y el desarrollo de los plásmidos, la guerra civil y el posterior caos en que se sume la ciudad, con casi toda la población adicta al adam y enloquecida por él. Toda esta historia se va narrando a lo largo del juego con mucho tacto. En el comienzo de la aventura conocemos, a través de una radio que hallamos, a un habitante de la ciudad que nos irá revelando los secretos y misterios que se esconden tras los muros de la ciudad submarina.
En los primeros compases del juego ya conocemos como los brillantes científicos de Rapture descubrieron en los alrededores de la metrópoli el adam, una sustancia que permite alterar el código genético humano para dotar a los ciudadanos de poderes tales como la telequinesia, la capacidad de incineración o la generación de rayos, entre muchos otros. El comienzo del juego resulta un tanto aterrador, ya que nos encontramos en unos tétricos pasillos sin tener mucha idea de adonde ir, y con una llave inglesa como arma más poderosa para acabar con unos cuantos chiflados.
Toda la historia del juego la vamos descubriendo a través de diversas grabaciones que encontramos a lo largo y ancho de Rapture. En general, estas cintas contienen pequeñas conversaciones entre personajes o son el medio en el que algunos ciudadanos de Rapture reflejaban sus preocupaciones, a modo de diario. La gran mayoría de ellas solo cuentan una pequeña historia que nos ayuda a comprender todo lo acontecido en Rapture, pero muchas son vitales para poder seguir la historia.
Lo primero que te llama la atención cuando empiezas a jugar a Bioshock, no importa las veces que lo hagas, es su impresionante apartado técnico. Nada más salir del batiscafo que nos lleva a Rapture comenzamos a apreciar los innumerables detalles que pueblan la ciudad. Desde las ventanas de los edificios apreciamos una ciudad inmensa, devastada por una guerra civil que ha acabado con el orden y la paz que reinaba. Objetos caen desde los balcones de los edificios, neones se encienden y se apagan por fallas eléctricas, bestias marinas nadan entre los restos de puentes y estatuas.

La ciudad está viva, aun a pesar de que es un simple decorado que apenas nos pararemos a observar. Si nos ponemos a hablar de los escenarios de juego los halagos se quedan cortos digamos lo que digamos. Empezando con la suavidad de los movimientos y las animaciones, siguiendo con los detalles de todos los muebles, paredes y objetos, continuando con unas texturas y una iluminación impresionantes y finalizando con una excelente representación de los fluidos. Todo en Bioshock está relacionado con el agua. Rapture, ciudad submarina, sufre tras la guerra civil de innumerables goteras, boquetes en paredes, tuberías reventadas u objetos estrellados en los muros que provocan entradas masivas de agua. Raro es el habitáculo que no tenga un charco de aspecto extraordinariamente real.