| GameCube > Avances > Goldeneye: Agente Corrupto | Página 1 de 2 Siguiente |
Rare, que por entonces era lo que se conoce como “second party” de Nintendo creó un juego de acción en primera persona que es el responsable, entre otras cosas, de popularizar el género en las consolas y que representó un gran estandarte de los FPS (First Person Shooter, en sus siglas inglesas) en un sistema que contó en su catálogo con dignísimos representantes. Goldeneye es, así, no sólo el nombre de una película de James Bond, sino un nombre propio en el mundo de los videojuegos. Podéis leer más información sobre este título clásico en este reciente artículo que publicamos hace unos días.

Electronic Arts (EA), una de esas compañías demonizadas por los usuarios por el uso de licencias populares (recordemos que en la historia de os videojuegos el uso de una licencia famosa, como puede ser una película de éxito, ha resultado por norma general en un título como mínimo mediocre, sobre todo hasta finales de la década de los 90) y por establecer entregas anuales de sus exitosos títulos deportivos. Sin embargo, EA es una compañía que ha ido aportando una calidad creciente en sus títulos, y las últimas entregas de videojuegos del agente Bond han resultado en juegos buenos sin ser excepcionales… pero la sombra de Goldeneye es alargada. Tras una entrega que se alejaba del planteamiento FPS (eso sí, con guión totalmente original, y la interpretación de actores de renombre, entre ellos el propio Pierce Brosnan), EA ha optado por volver al FPS, partiendo de un guión original, y un factor importante: recuperar un nombre que pesa mucho. Así nace Goldeneye: Agente Corrupto.
No consideremos, sin embargo, este juego como una secuela, pues el planteamiento poco o nada tiene que ver. En esta ocasión controlaremos a un agente corrupto (algo que se puede deducir por el título) con una prótesis ocular de oro (no sabemos si la inspiración viene más por el clásico Goldfinger o por el más moderno Goldmember). EA hará uso de las últimas novedades en el género para dotar al título de un dinamismo y variedad de misiones reseñable, además de planteamientos jugables que van desde usar enemigos como escudos humanos o la lucha cuerpo a cuerpo algo más cuidada del ya clásico “puñetazo a lo Doom”.

La historia empieza cuando nuestro protagonista parte en una misión secreta con el propio agente 007, pero el helicóptero en que viajan sufre un accidente. Por diversas circunstancias, nuestro agente acaba uniéndose a la asociación criminal de Auric Goldfinger, tan sólo para perder un ojo por un balazo del Dr. No. Vista la mezcolanza de personajes, sólo podía pasar lo inevitable: nuestro agente acaba convirtiéndose en GoldenEye, un hombre con un ojo biónico (o algo así) para el que, además, podremos conseguir mejoras durante el juego, haciendo de él una especie de navaja suiza. A partir de este momento, toda la mala uva que había en su interior se libera, y como miembro de la banda de malotes de Goldfinger, inicia su lucha contra el Dr. No para el control total del sindicato del crimen.
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