A pocos días de publicar su análisis, diseccionamos las claves de esta nueva entrega y os contamos cuánto se parece y se diferencia de los primeros juegos de la saga de terror de Capcom.
Aunque quizás no inventara un género, sí lo popularizó y lo llevo al público de masas, el denominado
survival horror, que otros muchos después copiaron e incluso perfeccionaron, como hizo la saga Silent Hill de Konami. Pero
Resident Evil, con su primera entrega en 1996 para PlayStation –que después llegaría a otros muchos sistemas-, fue todo un impacto en el género de la aventura, un juego que nunca olvidaremos por las sensaciones que conseguía transmitir y sobre todo, un sentimiento por entonces desconocido para muchos, pasar miedo jugando a un videojuego. Una ambientación terrorífica, sustos, puzles, un escenario abierto y con cierta libertad para explorar, un inventario de escasa capacidad y que teníamos que gestionar con inteligencia, poca munición, y un movimiento "limitado" de los personajes, que no hacía fácil driblar a las numerosas criaturas zombi de esa maldita mansión, en un juego bastante complicado.
Resident Evil 2 en 1998, nos dejó simplemente alucinados, partiendo de las bases de la primera entrega, en un título que venía con dos discos y en el que vivíamos las aventuras de Claire Redfield y Leon S. Kennedy por las calles de Raccoon City, que volveríamos a pisar en otras muchas entregas. La tercera parte, tan solo un año después,
Resident Evil 3: Nemesis, aunque nada que ver con las últimas entregas, ya era un pequeño giro hacia la acción, con más momentos de disparos que los dos primeros, pero
Resident Evil Code: Veronica para Dreamcast en el año 2000, reconducía la situación, siendo muy fiel a los orígenes de la saga.
Un excelente remake del primer
Resident Evil en el año 2002 para la GameCube de Nintendo, y una entrega inédita unos meses después,
Resident Evil Zero, seguían siendo puros
survival horror, cumpliendo a pies juntillas los preceptos de la serie. Es en 2005 con la cuarta entrega y también para la misma consola de Nintendo, cuando la saga da un giro radical hacia la acción, sin tener en cuenta
spin-off o sagas derivativas, como los Gun Survivor o los Outbreak.
Resident Evil 4 se nos presentada como todo un juegazo, un título impecable e impactante, pero también es cierto que "reventando", y dejando a un lado, la mayoría de elementos que habían hecho grande a la serie.
En 2009 y ya en la nueva generación de consolas, PlayStation 3 y Xbox 360,
Resident Evil 5 sigue el sendero abierto por la cuarta entrega, incluso de manera más radical, al perder cualquier tipo de puzle o momento "reflexivo", apostando por el frenetismo y la tensión en vez de por el terror, y se vuelve un juego de acción en tercera persona más, muy divertido y técnicamente brillante, pero sin nada que aportar a un género plagado de propuestas similares. Todo esto, para cabreo de los muchos seguidores de la saga desde sus inicios.
En el E3 de 2010, junto con la presentación de la nueva consola portátil de Nintendo, 3DS, se anunció
Resident Evil Revelations. Poco a poco se fueron conociendo detalles, y lo que más alegro a sus seguidores fue saber que iban a apostar por una jugabilidad clásica, de exploración y puzles, centrándose en el terror y el suspense, con los típicos sustos y la escasez de munición, claves de las primeras entregas. Desde entonces, hemos tenido diversos contactos con el juego, desde una breve demostración en la que se enseñaban los elementos
survival horror y nos parecía una clara vuelta a los orígenes, como en un intenso contacto el mes pasado, en el que jugamos sus tres primeros episodios, y tras el cual nos surgieron algunas dudas. Con muchos momentos de acción, y pocos puzles, el arranque del juego te hace dudar de ese supuesto regreso a las bases de la saga, pero ahora tras haber jugado mucho más, y estar cerca de superarlo, tenemos ya más o menos claro qué es este nuevo Resident Evil, y si cumple con lo prometido.