| Gráficos: | 9.2 | |
| Sonido: | 9.5 | |
| Jugabilidad: | 9.2 | |
| Diversión: | 9.2 |
| Total: | 9.2 |
| Xbox > Análisis > Prince of Persia: The Two Thrones | Página 1 de 3 Siguiente |
Ubisoft Montreal y Casablanca nos traen un año después y nuevamente por navidad una aventura cargada de aventura, saltos y acción y sobre todo, una lucha encarnizada entre las dos personalidades del príncipe, adquiriendo casi el total protagonismo de esta tercera parte subtitulada, las dos coronas, ¿adivináis por qué?. En la primera entrega veíamos como “casi” sin darnos cuenta desatábamos el poder de las Arenas, las cuales arrasaban con todo a su paso, cuando pusimos en su sitio al visir culpable de todo aquello resulta que descubrimos que hay una emperatriz del tiempo y un demonio que nos persigue -el Dahaka- para subsanar el poder que desplegaron las arenas del tiempo, cuando en vez de deshacernos de la emperatriz la conquistamos con nuestros encantos y le damos fin al demonio del tiempo decidimos regresar a nuestra casa. Después de todo eso, nos encontramos nuestra querida Babilonia arrasada y al visir de las narices no se le ocurre otra cosa que matar a Kaileena, nuestra querida emperatriz dejándonos otra vez con toda una ciudad que recorrer llena de demonios. Otra vez toca hacer de príncipe…

Nada mas comenzar la aventura intentando rescatar a la emperatriz sin éxito nos quedamos con un palmo de narices pensando que esta vez el príncipe no se rodeará de ninguna bella fémina, pero resulta que la presencia femenina en el juego no se resiente lo mas mínimo, y esto es porque reaparece Farah , la bella india con la que compartimos mil aventuras en la primera parte, ahora mucho mas sofisticada, todo sea dicho. La otra aparición la realiza el visir, que nos volverá a complicar la vida transformándose en un ser un tanto extrañó que escapa de nosotros con total tranquilidad a lo largo y ancho de la aventura.
Por encima de los gráficos esta saga se ha caracterizado por su narración, su progresión argumental pero también por millones de saltos y rutas imposibles a través de cloacas, prisiones, jardines y, como no, castillos. Las animaciones siguen siendo fabulosas, insuperables, no solamente por su cantidad sino por la calidad que atesoran, conservando todas las anteriores y sumándoles otras tantas. Toda la aventura está narrada por Kaileena desde el principio como si se tratase de un relato que se cuenta como historia a lo largo de los años.

Mientras vamos por las calles de Babilonia iremos escuchando atentamente cómo según la emperatriz el príncipe actúa mas por egoísmo que verdaderamente para ayudar los demás, buscando acometer estas solo para satisfacerse a sí mismo, y cómo más adelante su personalidad va a encontrarse en una terrible encrucijada cuando salgan a la luz sus dos personalidades y mantengan un constante enfrentamiento por sobreponerse la una a la otra. A veces el príncipe se marcara unos monólogos increíbles consigo mismo, incluso en los momentos que controlemos a una de las dos versiones, la otra le estará dando la réplica, el oscuro es muy sarcástico y muy duro y sanguinario, mientras que el príncipe se mostrará a veces arrepentido e impotente al no saber controlar a su otro yo, transformándose en los momentos más inoportunos.
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