El gorila más célebre de todos los tiempos regresa en este excelente juego basado en la película de Peter Jackson.
A nivel gráfico, King Kong es bastante bueno, si bien se echa en falta algo más de variedad en las texturas. Los monstruos están decentemente realizados, más cercanos al realismo –en el caso de que fuesen reales- que a la exageración y, naturalmente, destaca King Kong por encima de todo –bueno, y también el Tiranosaurio-, ambos contando con un sensacional modelado y animación. Los escenarios están muy bien realizados, con gran ambientación, aunque como ya hemos dichos peca de unas texturas algo repetitivas, y los efectos como el fuego o la niebla volumétrica están bien conseguidos. El juego se mueve con gran fluidez.

Las diferencias entre las diferentes versiones son las de esperar, siendo las de consolas parejas con una ligera ventaja en el caso de la Xbox, y la de PC bastante superior a ellas. La de Xbox 360, como es de esperar, se lleva la palma, con un nivel de detalle muy superior a las de las otras consolas. Sin embargo no es un salto cualitativo, no el que se espera de una nueva generación, y se pone en evidencia que si el desarrollo multiplataforma impide aprovechar las cualidades de una máquina, cuando traspasa generaciones, mucho más. Es decir, gráficamente es alucinante en Xbox 360, pero inferior a los otros juegos de la máquina.
El sonido juega un papel muy importante en King Kong, y la isla Calavera cuenta con una asombrosa ambientación, con desconcertantes sonidos, y el juego con unos FX muy competentes, donde destacan, sobre todo, los latidos del corazón de Jack y su respiración entrecortada cuando está rodeado de peligros o lleva mucho tiempo andando. La música es buena, muy de estilo aventurera, y el doblaje sublime, aunque se pierde gran parte de la gracia de Jack Black, un actor que basa gran parte de su humor en su forma de hablar.

En conclusión estamos ante un muy buen juego basado en una película muy prometedora que se estrenará próximamente. King Kong posee grandes virtudes y es sin lugar a dudas uno de los mejores juegos basados en películas que se han hecho, con jugabilidad innovadora, divertida y variada... ¿cuál es, entonces, el problema? Su corta duración. Pese a incentivos como modos de juego extra, en menos de ocho horas acabaremos con el juego, que además, otro defecto, no incluye demasiada narrativa de la película para no estropear la historia. Una compra recomendada en función de la afición al gran gorila, pero sin duda un alquiler obligado para todo jugón que se precie.