EA continua con su saga de juegos de Bond con un remake de una de las primeras aventuras, para el que presta su voz y su físico el actor Sean Connery.
Pero las muertes cuerpo a cuerpo –que pueden ser también sigilosas, sin que el enemigo se dé cuenta- son una minoría en comparación con los tiroteos, auténticos protagonistas de Desde Rusia con Amor. El sistema es exactamente el mismo que el de Todo o Nada, contando con un seleccionador de objetivos automático (pulsando el gatillo izquierdo, o L1, dependiendo de la plataforma), pero se ha simplificado considerablemente con respecto al juego original. En Todo o Nada teníamos al mismo tiempo un punto de mira que movíamos con el stick analógico derecho, para así apuntar con precisión, mientras que en Desde Rusia con Amor ese punto de mira especial habrá que activarlo pulsando el botón "Enfoque Bond". El juego nos señalará las partes de los enemigos más beneficiosas, como el corazón, o una granada que tiene el cinto (caerá y explotará), o una radio. A los que cuelgan de una cuerda se la podremos cortar. Siempre que realicemos acciones de este tipo el juego nos recompensará con puntos.

La ausencia en el diseño que menos nos ha gustado comprobar es la de los "momentos Bond" o, mejor dicho, la de los momentos Bond numerosos. Cada nivel del juego tendrá un momento Bond que tendremos que llevar a cabo para obtener un premio, pero no están tan integrados como los de Todo o Nada, que eran muy numerosos, y nos permitían incluso entrar en un modo a cámara lenta donde podíamos, por ejemplo, hacer blanco en aquel barril tan bien situado para acabar con los enemigos que lo rodeaban. La inteligencia artificial de los enemigos, como comentábamos antes, está bastante lograda en lo que a buscar cobertura se refiere, pero desgraciadamente no llega al punto en el que éstos colaboran entre sí para acabar con nosotros, sino que cada uno actuará por su cuenta.
Algo muy a tener en cuenta en el diseño del juego son los "gadgets Bond", los utensilios especiales por los cuales las películas son célebres, que nos permitirán salvar muchos obstáculos. Aunque las situaciones donde se usan están integradas muy a propósito en el diseño del juego, resulta aún así divertido aprovechar el reloj láser o el Q-Copter para abrir una puerta o sorprender a los enemigos. También hay que mencionar que aunque el juego es principalmente de acción en tercera persona, habrá también partes en coche –contando, como es de esperar, con armamento y gadgets- e incluso algún fragmento un tanto sorprendente.
A nivel gráfico James Bond: Desde Rusia con Amor es notable, con un buen diseño de escenarios donde destaca la ambientación y la multitud de objetos. Los enemigos no son muy variados pero cuentan con un buen diseño y animación, al igual que Bond, con unas expresiones faciales bastante conseguidas. Sin duda lo que se lleva la palma es el diseño de producción, que intenta rescatar el toque retro de las películas con todo tipo de objetos "Guerra Fría", como radios, desencriptadores, etc... y con el diseño de muchos de los escenarios del juego.
El sonido cuenta con un completo y competente doblaje al castellano en las versiones PS2 y Xbox (los usuarios de GameCube tendrán que "conformarse" con el propio Sean Connnery hablando en inglés), y una banda sonora extraída directamente de la película que cumple muy bien su función, y que cambia dinámicamente dependiendo de la situación. Junto con unos buenos y variados FX, se trata del mejor apartado del juego.

En conclusión estamos ante un muy competente juego de acción de Bond, que aparte del modo historia cuenta con una notable rejugabilidad al poder buscar los secretos que nos permitirán mejorar las armas y acceder a los niveles extra, contenidos extra, la posibilidad de ver de nuevo las secuencias cinemáticas, y un discreto modo multijugador. Desde Rusia con Amor es un buen juego de acción con una gran producción detrás, aunque no llega al nivel de Todo o Nada. Sin embargo resulta una compra muy recomendada para aquel que busque un juego de acción sin grandes complicaciones y con el carisma de contar con James Bond, esta vez interpretado por el actor que le dio fama.