Driver vuelve con novedades, ambientado en la Gran Manzana, en dos épocas temporales diferentes.
El nivel de búsqueda está inicialmente asociado al coche, es decir, perseguirán al coche, no a su conductor, pero si nos ven salir del coche pasará directamente a estar asociado con nosotros, no pudiendo estar tranquilo hasta que hayamos visitado nuestro escondrijo. Sin embargo, las persecuciones policiales son más interesantes de lo normal en este tipo de juegos y recuerdan a las de Need for Speed. Los policías intentarán emboscarnos y pararnos chocando con nosotros, aunque si les llegamos a sacar cierta ventaja podremos perderlos tras girar un para de esquinas.

Sin embargo Driver Parallel Lines no se limita a copiar la fórmula de GTA sino que introduce algunas novedades, algunas de ellas dignas de alabanza, otras no tan necesarias ni tan notorias en el desarrollo del juego. Una de las mejores es la introducción de puntos de control en las misiones. Las más largas estarán estructuradas en puntos de control o checkpoints, de forma que si fracasamos no tendremos que volver a comenzarla entera, algo que hace particularmente frustrante algunas de las misiones de otros juegos del mismo estilo. Además, si fallamos una misión podremos reintentarla automáticamente pulsando un botón.
Un añadido no tan útil es la introducción del tuneo de coches. En los talleres podremos mejorar su motor, reparar sus daños, cambiar su color o ponerle diversos accesorios, pero esto no llega a ser del todo útil debido al tiempo que se gasta haciéndolo y a que los coches no son objetos a cuidar, sino que como es de esperar podremos robar prácticamente todos los coches del juego. Para los jugadores más cuidadosos puede ser interesante, pero para aquel que esté buscando únicamente acción será un añadido sin ningún significado.
A nivel gráfico Parallel Lines luce bien, los escenarios son enormes y, aunque afectados por los clásicos problemas de falta de variedad de texturas por el gran tamaño de todo, no tienen ninguna queja. El modelado de los coches es correcto, aunque sus deformaciones son predefinidas, mientras que los personajes tambien tienen un decento modelado pero sin ser brillante. Son destacables las animaciones del personaje principal, que incluso varían según la época, y algunos cambios entre las épocas –los setenta y actual- bastante acertados y originales.
El apartado sonoro es sin duda el mejor aunque se ve lastrado, inexplicablemente, por la ausencia de un doblaje en castellano, cosa inexplicable si tenemos en cuenta las excelentes ventas que la tercera parte tuvo en España. Lo hay en los otros cuatro grandes idiomas europeos, pero no en el nuestro. La banda sonora es enorme, con más de 70 temas, y muy variada, contando con temas reales tanto de los años 70 como de la actualidad, algunos de ellos completamente nuevo, realizados por autores como Paul Oakenford, Public Enemy o Grandmaster Flash. Los efectos de sonido están bien aunque no son demasiado variados.

Driver: Parallel Lines es un buen juego de acción, sin duda mejor que la tercera parte, pero le faltan ciertas cosas para llegar al nivel de los primeros Drivers. Copia acertadamente a GTA pero no llega al nivel de calidad de sus misiones ni de su narrativa, ni tampoco intenta diferenciarse demasiado, salvo por la predominancia de las misiones en coche. No es una compra obligada, pero satisfará a los amantes de este tipo de juegos, visto que aún falta un tiempo para el próximo GTA y que sus cada vez más numerosos clones no acaban de llegar al nivel deseable.