Novalogic convierte a las consolas su saga para PC con decente factura aunque con un considerable descenso técnico.
Los juegos en primera persona hace años que no son nada raros en consolas, y con el traspaso del género al PC, los diferentes subgéneros han ido apareciendo poco a poco en consolas, entre ellos el de la acción táctica. Aunque especialmente apropiados para PC, los juegos de este tipo ya han dejado buenos exponentes en consola, como los Rainbow Six de Ubisoft, los Ghost Recon de la misma compañía y, en el caso de la tercera persona, la saga Conflict. Ahora, Novalogic traslada a PS2 y Xbox uno de sus juegos más populares, Delta Force: Black Hawk Down.

Esta entrega de Delta Force está ambientada en Somalia, en la misión de pacificación que el ejército americano llevó a cabo en el país y que no fue paulatinamente replegada hasta el famoso incidente "Black Hawk Derribado", plasmado en un libro y más tarde en la película de Ridley Scott, en el que murieron 19 soldados americanos abatidos por la guerrilla local. El juego no se centra en el acontecimiento, sino que tiene lugar en el mismo escenario, por lo que en las dieciséis misiones del modo campaña pelearemos en Somalia contra la numerosa guerrilla, que intentará por todos los medios dificultar las misiones de pacificación del país.
Aparte de mantener el modo campaña de la versión PC, el juego también contiene el exitoso multijugador de los compatibles, que en su día sorprendió por el gran número de jugadores simultáneos que permitía. En el caso de la versión consola, aunque se ha reducido, las cifras siguen siendo llamativas: 32 en el caso de PlayStation 2 y 50 en el de Xbox, asegurando que se puedan realizar batallas campales a través de la red.
El modo para un solo jugador de DFBHD incluye las ya mencionadas dieciséis misiones donde tendremos que hacer frente a la guerrilla somalí. En el caso de la versión PS2, tras cada misión podremos asignar ciertos puntos de experiencia a nuestro soldado, dependiendo de lo bien que lo hayamos hecho, y poder mejorar las armas y desbloquear otras, un apartado inexistente en la de Xbox. Pero las misiones en sí son las mismas en ambas plataformas, con sus pros y sus contras, y con –un elemento presente en toda la conversión- un notable desfase técnico y jugable con respecto a los títulos similares de ambas consolas en la actualidad.
Las misiones son sorprendentemente lineales, estando estructuradas en objetivos que se van presentando uno por uno, sin que tengamos en ningún momento la opción de decidir por dónde queremos ir ni qué queremos hacer primero. Todo va viniendo secuencialmente, así como los niveles, exceptuando los decorados que les dan un aspecto "abierto", son prácticamente corredores que recorreremos de forma lineal hasta el siguiente punto indicado en el mapa.
Esto no significa que el juego sea un título de acción en primera persona a la vieja usanza, ya que el combate cuenta con una complejidad mayor que la de los títulos habituales. En ocasiones iremos montados en vehículos, dirigiendo la ametralladora (y convirtiéndose el juego en un "shooter sobre railes"), pero la mayoría de las veces estaremos en el terreno y acompañados de otros soldados a los que podremos dar órdenes pulsando un botón y seleccionando el comando apropiado.

La forma de dar las órdenes es un tanto arcaica y el interfaz ciertamente incómodo, no habiendo, como en otros juegos del estilo, botones simplificados para dar una orden concreta (como por ejemplo el "ir hacia allí" o el "quedaos aquí"), y realmente no es tan necesario dar órdenes, ya que en la mayoría de ocasiones servirá con decirle a nuestros soldados que nos sigan. El combate está en un término medio entre lo "arcade" y el realismo, contando con una barra de energía no muy generosa (pero que podremos rellenar con curas) y teniendo que cubrirnos y avanzar poco a poco para que los enemigos no nos abatan.