China y Japón aúnan fuerzas para salvar a la humanidad de su exterminio.
Como viene siendo habitual, los distintos personajes a elegir se englobarán todos ellos en tres grandes subgrupos, permitiéndonos decantarnos en detrimento de más fuerza, velocidad, o técnica. Elegidos los personajes (en una plantilla reducida en primera instancia), podremos acceder a distintas secciones previas al combate, tales como un apartado de armas en el que comprobaremos con que vamos equipados, así como una sección de habilidades. En torno a esas habilidades, cada personaje contará con unas capacidades de vida, energía Musou, ataque, defensa, y velocidad de capacidades variables, todas ellas con opción a ir aumentando de rango a medida que vayamos progresando en las contiendas y nuestro personaje suba de nivel. Tendremos también, acceso a un apartado para modificar nuestras armas, permitiéndonos fusionarlas con los distintos objetos que vayamos recolectando, y dando lugar a otras mucho más poderosas y eficaces.
Salvados los cambios, podremos pasar a elegir los niveles desbloqueados de manera secuencial, con distintos objetivos en su haber, y constituyendo la historia que nos tocará experimentar.
Golpes sin cesarPuestos en escena, la jugabilidad básica de Warriors Orochi pasará por aniquilar incesantes hordas de enemigos, descubriendo nuevas zonas del mapeado, para terminar derrotando a un general de turno. La formula se irá repitiendo hasta que el número de generales derrotados sea el específico como para dar la fase por terminada.

Como decíamos, cada uno de nuestros tres guerreros contará con sus ataques predefinidos a base de aporrear el botón principal, contando también con la posibilidad de ejecutar algunos combos de ataques cargados, acometidas aéreas mientras realizamos un salto, y finalmente un potente ataque Musou que destrozará a todo aquel que interfiera en nuestro perímetro. Lejos de presentar rutinas de comportamiento minimamente elaboradas, las cantidades ingentes de tropas irán apareciendo a centenares, repartidos por diversas zonas, y a la espera de ser enviadas al otro barrio con golpes simples reiterados.
Visible en la parte inferior de la pantalla, el indicador de muertes irá contabilizando el número de enemigos que vayamos derribando, siendo a veces condición esencial el llegar a un número determinado de abatidos para proseguir por caminos que estuvieran inaccesibles previamente. En cuanto a los enemigos, la inteligencia artificial que destilarán será nula, consiguiendo ponernos en apuros única y exclusivamente cuando el número de tropas adversarias sea de proporciones bíblicas. Por su parte, los generales más duros de roer si constituirán un punto de inflexión al margen de la poca capacidad estratégica por parte de los enemigos básicos. Equipados con armas más potentes, estos pequeños jefes serán capaces de ejecutar diversos combos que nos despertarán del poco animado cometido de arrasar tropas sin cesar.
A medida que vayamos limpiando las zonas, será de vital importancia ir alternando a nuestros personajes con el propósito de ir subiéndolos de nivel de manera equitativa, buscando claro está, el mayor equilibrio entre los integrantes de nuestro grupo. Con ello, ganaremos puntos de experiencia, mejoras en nuestras capacidades, y habilidades nuevas que no estaban a nuestro alcance.
En cuanto a la recolección de ítems, los potenciadores en cuestión estarán escondidos tras objetos repartidos por el escenario, a la espera de ser destrozados para obtener la recompensa escondida en su interior, y yendo desde mejoras en la velocidad por un tiempo limitado, mayor capacidad de ataque, así como la recuperación de una porción de vida y cargas completas de nuestra barra de energía Musou. Alternando nuestro imparable paso a pie, en Warriors Orochi podremos cubrir distancias del mapa yendo montados a caballo, el cual aparecerá trotando a nuestra vera tan solo pulsando un botón.

Desfase Técnico
Como si de un salto en el espacio se tratara, la brecha temporal a la que se hace referencia en el argumento del juego parece haber afectado a la calidad del mismo, trasladándonos a un nivel técnico nada agraciado ni siquiera para la generación que hemos dejado atrás. Tanto será así, que el juego hará gala de un motor gráfico totalmente desfasado, sin ningún tipo de elemento digno de mención, y poniendo de manifiesto el nulo empeño por parte de Omega Force a la hora de aprovechar las virtudes técnicas que podría haber dado de sí el hardware de Xbox 360.