Aunque con algunas buenas ideas y una ejecución meritoria, Viking no termina de destacar entre los numerosos juegos del género.
Cuando liberemos una panda de vikingos no necesariamente se unirán al momento a nuestras mesnadas. Generalmente incluyen una serie de requisitos para unirse a nosotros, que consisten a grandes rasgos en otras submisiones. De ese modo, aunque sobre el papel no sería necesario cumplir con todas las misiones del juego para llevar a cabo las batallas (de las que más adelante hablaremos), su diseño hace que tengamos que superar todos los retos para que así todos los vikingos que hayamos liberado accedan a luchar codo con codo con nosotros.

Tras salvar a todos los grupos de vikingos y hacer que se unan a nuestro ejército, llega el momento de las batallas (hay varias por isla). En estas batallas se enfrentarán cientos de enemigos y aliados entre sí aunque, en la línea de Dynasty Warriors, seremos nosotros quienes tengamos que marcar la diferencia acabando con los enemigos clave, y enfrentándonos en solitario al jefe final si es necesario. En estas batallas contaremos con la ayuda de dragones, algo que a priori resulta interesante pero luego no lo es tanto al estar reducido su uso a ciertas partes de la batalla en concreto, y exigir tener cierto número de runas del dragón para invocar ataques sobre los enemigos. Lo que a priori parecía algo que tendría mucho que ver en el juego, se queda en algo bastante anecdótico.
Como ya comentábamos antes, Viking no es un juego en el que fácilmente podemos lidiar contra diez o cinco enemigos a la vez. La primera opción es un suicidio y la segunda requerirá de gran habilidad. La vida escasea, aunque se regenera si estamos un rato fuera de una zona de combate, pero sobre todo baja muy rápido cuando los enemigos nos enganchan un par de ataques. Los enemigos no se quedan parados mientras acabamos con sus congéneres, y es común estar golpeando a un sirviente de la legión y que sus compañeros nos golpeen por la espalda. Hay que ser tremendamente efectivos, no dejar de golpear a un enemigo hasta que lo hayamos matado, y tener un poquito de suerte. Afortunadamente el juego es permisivo con las muertes y seremos regenerados en el pueblo central de la isla, al lado de una piedra mágica que nos permite viajar instantáneamente a varios puntos de la isla, la mayoría de los cuales están justo al lado de las misiones que hay que realizar.

Aunque el sistema de combate sea exigente, no está exento de opciones divertidas. Cuando un enemigo esté al borde de la muerte, pulsando el botón de ataque fuerte, podremos realizar un espectacular y violento movimiento de ejecución. En nuestras primeras horas pudimos ver varios diferentes, y a veces son acompañados por una cámara lenta y zoom para darle un efecto más cinemático. No pudimos comprobar hasta qué punto marca la diferencia rematar así a los enemigos o dejar que se mueran solos, aunque sí que parece que los enemigos sueltan con más frecuencia vida y orbes rojas cuando lo hacemos.