Con pocas novedades pero la diversión de siempre, Activision nos trae la primera entrega de Tony Hawk creada desde cero para la nueva generación.
Uno de los grandes aciertos del modo carrera es la forma de gestionar la dificultad y la experiencia. En Tony Hawk’s Project 8 no elegiremos el nivel de dificultad al principio, sino que cada desafío podremos cumplirlo en un nivel de dificultad concreto, pudiendo volver luego para intentar lograr el siguiente nivel. Un ejemplo sencillo es uno de los primeros desafíos. El nivel amateur nos pide hacer una pirueta con un giro de 180, el profesional una más complicada con uno de 360, y el nivel enfermo nos la pide todavía más complicada, y con un giro de 540 grados. Independientemente de qué nivel de dificultad satisfagamos, habremos pasado el desafío, pero siempre podremos intentarlo de nuevo para lograr el nivel superior, y por lo tanto mayor recompensa. Otro buen ejemplo, y una de las novedades del juego, son ciertos desafíos donde tendremos que saltar hasta cierta altura, o hacer un deslizamiento de una determinada cantidad de metros. Cada nivel de dificultad tiene un requisito de altura o distancia.

El hecho de poder completar los desafíos en los diferentes niveles de dificultad también depende de las características de nuestro personaje, y ahí entra, como mencionábamos hace unas líneas, el nuevo sistema de experiencia del juego, un gran acierto. En vez de conseguir puntos y subir niveles, iremos mejorando nuestra habilidad en cada faceta del "arte" del skateboard según vayamos haciendo uso de ella. Cuanto más (y mejor) nos deslicemos, más habilidad para deslizarnos obtendremos, de igual modo para los saltos o para las piruetas. Un sistema muy sencillo para el jugador y que verdaderamente recompensa sus avances en cada faceta.
Aparte de los desafíos normales, en el modo carrera también tendremos que participar en exhibiciones de monopatín, en las que tendremos que divertir al público que asista, y desafiar a diferentes patinadores clásicos de la saga, como Bob Burnquist o Bam Margera, hasta llegar al mismísimo Tony Hawk, cuyo desafío dependerá de cuántos objetivos hayamos cumplido en el juego. Junto a tanto patinador famoso que nos encontraremos según vayamos escalando puestos en el proyecto 8 de Tony Hawk (comenzaremos de número 200) se encuentra un viejo conocido de ellos haciendo apariciones ocasionales para guiarnos, el actor Jason Lee (Mallrats, Me Llamo Earl), ex patinador profesional y contemporáneo de los inicios de Tony Hawk.
Finalmente contamos con el modo online como principal modo de juego extra aparte del ya comentado modo carrera. En esta versión Xbox 360 se permiten ocho jugadores en la red, con modos de juego conocidos de anteriores entregas como Trick Attack, Score Challenge o Combo Mambo. La novedad es el modo Wall, que hace que cada jugador vaya dejando una estela, como si de la película Tron se tratase, y si chocamos con la estela de otro jugador, perderemos. El modo online funciona bien, sin retardo, pero el problema es que los escenarios pueden llegar a ser demasiado grandes para ocho jugadores. Sin embargo puede resultar muy divertido y, además, es exclusivo de esta versión 360.
A nivel gráfico Tony Hawk’s Project 8 luce bien, con un sistema de animaciones que merece toda la expectación que Activision se ha encargado de crear, y un buen diseño de escenarios. Aunque no llama la atención dentro del catálogo de Xbox 360, está a un buen nivel en comparación con otros juegos deportivos, con unos escenarios amplios, llenos de detalles. El único problema son las ya mencionadas ralentizaciones, ocasionales, pero un tanto chocantes si lo ponemos al lado de juegos mucho más espectaculares que no las sufren. El apartado sonoro sigue exactamente la misma línea que los anteriores juegos de la saga, con voces en inglés, efectos de sonido variados y acertados, y una extensa banda sonora principalmente de punk rock que incluye temas de bandas como The Ramones, The Cure, Bad Religión y Nine Inch Nails, entre otros. Como curiosidad, incluye "Club Foot", de Kasabian, que ya ha estado en otros títulos como Pro Evolution Soccer 5.

Tony Hawk’s Project 8 es un buen juego de deportes extremos, que mantiene la línea de calidad a la que estamos acostumbrados. Con la misma jugabilidad divertida y adictiva de las anteriores entregas y la interesante novedad "nail the trick", parece que, si las ventas acompañan, la veterana saga de Neversoft tiene todavía cuerda para rato. Sin embargo, nos habría gustado ver un motor gráfico más depurado (tradicionalmente los Tony Hawk siempre han ido como la seda), y alguna novedad jugable más, aprovechando la nueva generación, sobre todo en lo que a diseño de niveles y forma de jugar se refiere. Probablemente el año que viene tendremos la respuesta.