Una de las mejores aventuras gráficas de la historia regresa con un renovado apartado gráfico pero con el mismo encanto de siempre.
Sí es cierto que el juego, en líneas generales, se ha apropiado de la estética más cercana a los dibujos animados vista en la tercera y cuarta entrega de la serie (y ahora también en Tales of Monkey Island), lo que no gustará a todo el mundo, pese a que en los escenarios es algo que no se nota tanto: se puede apreciar en detalles como el diseño de las nubes, o el colorido de determinados parajes. Sin embargo, el nuevo diseño de personajes, y en especial el de Guybrush Threepwood, se ha convertido en uno de los aspectos más polémicos de esta revisión. Básicamente, porque se ha usado una estética más
cartoon, comentada líneas atrás, que no queda mal en la gran mayoría de personajes, pero sí chirría en el caso del protagonista de la aventura, que sin duda es el peor parado de todos. Otros personajes como LeChuck, por ejemplo, han sido representados ahora con diversas auras fantasmales que le dan un toque mucho más atractivo que el original, pero en el caso de Guybrush, entendemos que podría haberse realizado un trabajo mejor.

Otro detalle relacionado con el apartado técnico, y que nos ha sorprendido gratamente, es el hecho de mantener las animaciones, ahora ortopédicas, del original intactas. Esto significa que veremos a Guybrush subir escaleras de una forma peculiar, mientras que otros personajes realizarán movimientos imposibles a velocidades de vértigo (y no hablamos solo del vendedor de barcos Stan). El problema es que mientras que en el original daba la sensación de que los personajes estaban perfectamente integrados en los entornos, en esta edición especial veremos cómo éstos se deslizan por el suelo de forma poco creíble, creando así un resultado poco atractivo.
El poder contar con voces para todos los personajes (en el original ninguno fue doblado) y una banda sonora remasterizada suponen la guinda del pastel de esta fantástica edición especial de The Secret of Monkey Island. En el primero de los casos, hay que resaltar que hablamos de un doblaje en inglés ya que
el juego únicamente ha sido traducido al castellano, pero no doblado. Habría estado genial contar con el reparto de actores españoles que interpretaron a los personajes en la tercera y cuarta entrega de la serie para mantener la continuidad, pero entendemos también que éste no puede achacarse como un problema en el momento en el que el doblaje al inglés posee un nivel más que bueno, con una gran variedad de acentos para los personajes, y frases hilarantes que han sido interpretadas con esmero. En cuanto a la música y los efectos sonoros, ambos apartados adquieren un mayor peso en el juego, ya que hay que recordar que en el original había incluso zonas sin ningún tipo de sonido ambiente. Como punto negativo, eso sí, encontramos el hecho de que la versión original del clásico, a la que podemos acceder pulsando un simple botón en cualquier momento de la partida, como ya os comentábamos anteriormente, no ha sido traducida al castellano, por lo que todo aquel que quiera hacer uso de esta opción debe tener claro que lo va a hacer en inglés.

Pese a este último detalle, The Secret of Monkey Island Special Edition no deja de ser una de las compras más recomendables de los últimos tiempos, siempre y cuando, claro está, uno no haya disfrutado ya de las virtudes de esta clásica aventura gráfica. En este último caso, todo dependerá del gusto del aficionado y si de verdad quiere revivir de nuevo las andanzas de Guybrush Threepwood en alta definición. Pero para todos los demás, no se debería dudar ni un instante. Pocos son los juegos que alcanzan el encanto y genio que desprende esta obra, un título que de principio a fin nos mantendrá con una sonrisa en la cara y que, ante todo, nos hará pensar mientras sorteamos situaciones hilarantes como los citados duelos de espada e insultos (creados por el escritor responsable de series como la saga de Ender, Orson Scott Card). Por eso, insistimos en la idea que remarcábamos al inicio de este análisis: cómpralo.