Impresionantes batallas campales, una historia intensa digna del mejor rol, y un apartado técnico que no ha logrado estar a la altura.
En las luchas veremos una barra de moral, en la zona superior de la pantalla, lo que ajusta la fuerza y defensa de uno y otro bando en función de quién tenga más impulso moral. Ésta irá incrementándose en función de los resultados positivos o negativos de cada turno, y puede llegar a ser determinante una vez empecemos a hacer frente a retos serios. De la misma manera, poco a poco irán cobrando importancia elementos como la posición en el campo de batalla, el tipo de campo de batalla, el rango de ataque, la potencia de los objetos, el equipamiento... y la formación de las unidades.

Tenemos que poner empeño en plantear bien la estrategia y el desarrollo del combate, y para eso es importante intentar luchar cada vez tengamos una posibilidad, para ir experimentando y mejorando de cara a las futuras batallas serias. En ese sentido, lo cierto es que tanto las funciones de tutorial como la curva de dificultad se han trazado muy bien, y estaremos preparados sobradamente para cuando lleguen los momentos de mayor complejidad, aunque sería iluso por nuestra parte no admitir que es un juego exigente con nosotros y que precisa dedicación y atención. Eso, por suerte, nos recompensa con batallas intensas, emocionantes y divertidas.
Hemos hablado en varias ocasiones del aspecto visual de
The Last Remnant, pero nos queda todavía pendiente el sonoro. Y aquí el título no falla. Las voces, sólo en inglés, destacan por su calidad interpretativa en casi todo momento, por mucho que echemos en falta una localización completa a nuestro idioma, y las melodías son maravillosas. En realidad, el doblaje sólo suena un poco extraño cuando las líneas de diálogo flojean, pues aunque la trama y el guion son buenos a nivel general, tiene algunas cosas un poco... raritas. Las composiciones de la banda sonora se adaptan al estilo de juego, a la tensión de las luchas, a la victoria y al fracaso, fieles a los cánones del género pero con identidad propia, sobre todo en las ciudades. Y todo aderezado con efectos sonoros contundentes.
Conclusiones
The Last Remnant es un juego de rol con encanto. Tiene encanto en todo su trabajo artístico, en su sistema de juego, en su historia, en sus personajes... y un acabado técnico que es capaz de echar por tierra casi todo lo logrado por esos aspectos de calidad. El juego tiene severos problemas en la carga de texturas, muchos tiempos de carga, y una insuficiente e irregular tasa de imágenes por segundo.
Eso no sólo afecta al ritmo de los combates y nos regala unos trompicones de consideración, sino que dificulta la jugabilidad cuando tenemos que seguir las órdenes que se plasman en pantalla (como pulsar secuencias de botones), y amarga un poco cuando nos toca movernos por los escenarios. Es uno de esos casos donde realmente este tipo de inconvenientes se traducen en un déficit en los otros aspectos del juego, y habrá quien no esté dispuesto a hacer la vista gorda. Quienes sí lo hagan, podrán beneficiarse de toda una serie de virtudes que convierten este juego en una apuesta interesantísima con mucho que ofrecernos.