Bruce Banner protagoniza una nueva aventura para videoconsolas, esta vez, en la nueva generación.
El concepto del juego es bueno, pero
la puesta en escena es realmente mala, la historia que ofrece esta entrega de Hulk es una mezcla entre el cómic, la película, y un popurrí de historias ficticias basadas en el universo Marvel que sin duda no convencen. Aparecerán villanos de todo tipo, desde el malvado general Ross, pasando por los miembros del Enclave que van tras nuestro protagonista, o villanos que una vez aparecieron en el cómic original de Stan Lee, como son Ironclad o Vapor, grandes villanos de la franquicia. Por suerte, también contaremos con la ayuda de varios personajes a los que tendremos que ayudar, como son Betty Ross (hija del general Ross de la que Banner está enamorado) o Rick Jones (que aunque en el cómic sea el causante de la mutación de Banner al querer salvarle la vida, en esta aventura seremos nosotros, los que en modo furia, salvemos a nuestro amigo).

Vístete de verde y acaba con ellos
Contaremos, también, con
misiones secundarias para aumentar nuestras habilidades y nivel del juego, ya que a medida que vayamos avanzando por las misiones podremos ir desbloqueando nuevas habilidades del gigante, que sin duda harán más fácil (si cabe) escapar de nuestros enemigos. Misiones que van desde destrozar a un número determinado de enemigos, pasando por llegar a una ubicación en un tiempo límite al estilo carrera, llevar a alguien a la espalda, etc.
Quienes hayan seguido la historia principal del héroe, sabrán que una de sus habilidades es la curación, haciendo de él un personaje realmente duro de pelar. En el videojuego, también podremos curarnos si tenemos algún tipo de problema, gracias a la barra de furia que iremos aumentando a medida que vayamos destrozando edificios y aniquilando enemigos y que nos permitirá realizar las habilidades del personaje, tanto defensivas, como ofensivas (como su palmada cargada, que atontará y aniquilará a todos los que estén a su alrededor).
Quizá podríamos decir que
la mayor diversión que ofrece el juego es la destrucción masiva de la que el científico no está nada orgulloso. Coger taxis que circulan por las calles y clavarlos en un edificio es divertido, aunque por desgracia enseguida cansa.

En definitiva, El Increíble Hulk es un claro ejemplo de cómo no deben hacerse los videojuegos, pese a contar con ideas buenas como andar por la ciudad de Nueva York o mismamente el personaje de Marvel ya es una idea interesante, los desarrolladores no han sabido exprimir el máximo potencial (ni siquiera un 50 por ciento) de lo que nuestro personaje de pantalones rasgados puede ofrecer. Quizá si el juego se hubiese trabajado más y sin las prisas de lanzarlo junto con el estreno de la película para aprovechar el tirón comercial hubiésemos jugado a un Hulk diferente, quizá incluso divertido en todos los aspectos.