Novela y videojuego se dan la mano para componer una muy interesante propuesta en el saturado campo de la acción en primera persona.
Son elementos muy coherentes a nivel jugable con su planteamiento de juego de acción en primera persona y que le confieren fuerte verosimilitud, tanto a nivel narrativo como jugable. Pero no sólo la narrativa se ha puesto al servicio de la experiencia de juego, sino que también se ha hecho especial énfasis en que el trabajo técnico, gráfico, apoye al juego con detalles que pueden parecer superficiales, pero que no lo son en absoluto. Por ejemplo, como ya hemos dicho, necesitamos máscaras de gas para sobrevivir en la superficie; son absolutamente imprescindibles y no conviene quitárselas porque la muerte es segura en instantes. Pero al llevarlas, se condensa el aire por la respiración, y se va haciendo cada vez un poquito más difícil ver. Y si nos ataca un enemigo, su cristal se agrieta, y también dificulta la visión. Son detalles de calidad técnica y artística a la altura del soberbio trabajo que se hizo con el casco de Samus Aran en la saga Metroid Prime.

A nivel técnico, el juego luce muy bien en consola, pero tiene algunos aspectos que le ponen un paso por detrás de los principales exponentes técnicos, si bien en PC aprovecha la última tecnología (a cambio de unos requisitos óptimos muy elevados) y puede llegar a lucir de impresión; de hecho, es netamente superior en todos sus aspectos técnicos y posiblemente se convierta en un nuevo referente. En Xbox 360 las animaciones faciales flojean un tanto, así como la sincronización labial (recordemos, sin embargo, que está completamente doblado al castellano), y algunos efectos de luz, aunque buenos, no son perfectos. Le falta la opción de regular la oscuridad de la pantalla desde el menú del juego, lo que le habría venido bien dado que su atmósfera es muy tenebrosa. El trabajo artístico es soberbio: el diseño de armas, enemigos, y personajes es fantástico, y los entornos son variados pero cohesionados.
El sonido del juego es tremendo a la hora de crear una atmósfera tensa, gracias a los gritos de los personajes, y los ruidos de los enemigos. Las armas son estruendosas, y el doblaje en castellano es de gran calidad, con interpretaciones que ya querrían para sí muchos otros juegos. En el lado negativo las voces suenan muy bien con un equipo de sonido envolvente, pero si jugamos sólo con estéreo, al mover la cabeza y no tenemos al personaje que nos habla delante, suena excesivamente enlatado. La música acompaña, y no molesta, habiendo optado por el estilo de composición propio de una banda sonora del cine: está puesta al servicio de la acción y de la imagen; que no se chirríe, que no se entrometa, y que no sea protagonista, significa que ha funcionado.
Conclusiones
Metro 2033 es un concepto de juego de acción en primera persona que puede no convencer a todo el mundo. No es la acción intensa y estratégica de Halo, ni la simpleza directa pero llena de encanto de Doom, ni la acción exploratoria de Metroid, ni la aventurera de Half-Life. Pero tiene un poco de todos ellos. Se trata, ante todo, de combinar acción y narración, de que el guión y el juego vayan de la mano, y en ocasiones luchan por dominar; hay momentos en los que la narración pesa mucho más, y otros en los que la acción gana terreno. Pero su origen novelístico es claro, y al final eso es lo que se impone en el conjunto, y lo que puede hacer que genere reacciones adversas. Además, su historia no es liviana, sino más bien todo lo contrario; no se trata de una excusa para avanzar, ni pretende ser amable o condescendiente, y, claro, eso también puede jugar en su contra ante cierto público, el mismo que no se leería el libro bajo ninguna circunstancia. La acción, eso sí, es tensa, hay que saber jugarlo bien, y su apartado técnico y artístico –sobre todo éste último- componen una atmósfera que ayudará a definir la tendencia visual de los juegos con esta ambientación postapocalíptica.