Un mundo abierto y enorme puede usarse para exploración e interacción con personajes, o simplemente para volarlo por los aires.
Aún así y pese a los defectos comentados anteriormente, Mercenarios 2 sigue siendo un juego muy entretenido. Pese a que la inteligencia artificial de los enemigos está un tanto desfasada, las mecánicas se hacen repetitivas pronto e incluso el control es un tanto confuso a veces, con un sistema de apuntado un tanto arcaico, Mercenarios 2 es muy divertido, precisamente por la cantidad de caos que podemos generar y por cómo toma una postura arcade, por así decirlo, siendo muy permisivo con las muertes –es muy difícil morir, aunque constantemente estaremos al borde de la muerte y otorgándonos cantidades ingentes de munición y la posibilidad de conducir decenas de vehículos diferentes, y desencadenar todo tipo de ataques.

A nivel gráfico se nota que Mercenarios 2 es un desarrollo no multiplataforma, sino multigeneración, lo que hace que aunque los escenarios de las versiones PS3 y Xbox 360 sean muy superiores a los de la versión PlayStation 2, se queden a cierta distancia de lo que estamos acostumbrados a ver hoy en día en ambas plataformas. El tamaño es grande, y hay destrucción en tiempo real, pero se echa en falta un nivel de detalle mucho mayor tanto en edificios y estructuras como en vehículos, y un modelado de los enemigos algo más variado. Sin ser malo en absoluto, queda lejos de otros juegos similares, y no está al nivel que en su día tuvo el primer juego en relación a los demás.
El apartado sonoro se nutre de una selección de temas de acompañamiento apropiada, que ambienta bien la experiencia del juego, pero destaca sobremanera el doblaje del juego. Cada uno de los tres mercenarios tiene su propia voz, pero el que "gana" es Mattias Nilsson, el mercenario de pelo pincho que ha sido durante meses la imagen del juego. Está doblado por la misma voz de Homer Simpson, y las líneas de diálogo están repletas de comentarios gratuitos y de humor negro; de hecho, toda la historia está llena de frases sobreactuadas y tópicos para desdramatizar la ingente destrucción que observamos y la dramática situación de un país en guerra. Con algunos momentos hilarantes, Mercenarios 2 intenta suavizar la posible polémica o el impacto de lo que realmente estamos haciendo con una historia muy desenfadada, y lo consigue de principio a fin.
Finalmente toca hablar del modo cooperativo, uno de los añadidos más interesantes de esta segunda parte, que sin embargo no ha sido plasmado todo lo bien que esperábamos. Aunque resulta divertido jugar con un amigo, y la libertad de movimiento y destrucción del juego se hace mucho más divertida si se juega en compañía, a veces un compañero tiene muy poco que hacer, como cuando vamos en vehículo. No es un salto cualitativo, aunque es un añadido muy de agradecer.
Un buen juego por debajo de las expectativas
Mercenarios 2 queda lejos de las expectativas que había levantado y, tras un largo tiempo de desarrollo, resulta una más que digna continuación del divertido juego original pero no el juegazo que muchos estaban esperando. Aunque la orientación hacia la destrucción del juego es un planteamiento divertido, y acertado, las decisiones de diseño y lo repetitivo que puede resultar en poco tiempo le quitan encanto, si bien esto puede depender del jugador. Al mismo tiempo, a nivel técnico es simplemente decente, lejos de lo que se esperaba de un estudio de la magnitud de Pandemic, viendo lo que consiguieron en PlayStation 2 con el primer juego. Es un alquiler muy recomendable, casi obligado, por su diversión instantánea y destructiva, pero no enganchará a todos los jugadores.