En otra muestra de ese tipo de detalles, los cinturones de campeón no tienen los diferentes diseños que ha habido a lo largo de la historia, sino que sólo hay uno. Muy pocos se darán cuenta, y posiblemente sean quienes más se molesten; a la mayoría, la verdad, le dará igual y es algo que pasará completamente desapercibido. Pero es lo mismo otra vez: los detalles tendrían que haberse cuidado más. Y como estos, hay otros detalles, especialmente incongruencias de
script entre las escenas y cositas así, muy pequeñas, pero que en conjunto van pesando.
El editor de personajes está presente, pero no está tan trabajado, curiosamente, como en el último Smackdown vs. RAW, perdiendo el editor de movimientos finales, por ejemplo. La ventaja es que las cifras de personalización son impresionantes, con 64 capas para los personajes y una variedad tremenda, como los más de cien peinados diferentes que se incluyen. Por otro lado, sólo hay dos animaciones de entrada para escoger, e, insistimos, sin opción de crear un movimiento final personalizado que dé más carácter a nuestro luchador o que, incluso, nos permita recrear a un personaje no contemplado en la selección no sólo en lo visual, sino también en lo jugable. Como nota curiosa, hay opciones de personalización para luchadoras, aunque no es posible crearlas: sólo chicos.
Un elemento adicional interesante es que quienes tengan una partida guardada de Smackdown vs. RAW 2009 podrán utilizar los datos del juego para importar a todos esos luchadores. Si alguno sospechaba que esto era más una expansión que otra cosa, y ésa día no le gusta, pues ya tiene las dudas despejadas por completo. La ventaja de esto es que los personajes aparecerán con sus características, y los elementos jugables de esta entrega, así que es un extra muy interesante (y posiblemente con más jugo que el editor de personajes).
Conclusiones
Legends of Wrestlemania se sustenta, sobre todo, en la nostalgia y en una concepción jugable más sencilla y accesible. La nostalgia no está recreada con el gusto al detalle que muchos aficionados apasionados de verdad podrían demandar, pero al menos sí hace bien lo de ser accesible. El problema es que pierde mucha chicha para el resto de jugadores que han ido disfrutando, hasta ahora, del control de las entregas de la saga de lucha libre, y eso puede disgustar al público habitual de un título como éste. Es una elección que podemos entender, aunque cabe cuestionarse si ha sido realmente acertada. Por lo demás, carece de opciones presentes en la última entrega, y no resulta tan completo ni intenso, siendo un paso atrás en los logros de la serie.