No te metas con Gay Tony, porque su guardaespaldas es capaz de hacer saltar por los aires Liberty City para salvar a su extravagante jefe.
Es inevitable hablar de las posibilidades "sociales" nuevas que tenemos, como las peleas callejeras, las guerras de bandas, el golf o la vida nocturna en general, pudiendo visitar los garitos de Gay Tony, hablar con las chicas, tomar chupitos y controlar un poco la situación como todo "insider" de un local nocturno. Pero sin duda hay que señalar el salto base como uno de los añadidos más divertidos del juego, incluyendo su vertiente multijugador. Podremos saltar en paracaídas sobre Liberty City, haciendo "surf por el aire" desde varios lugares distintos, y en el modo multijugador podremos jugar por equipos e intentar fastidiar a los demás. Todo el mundo sabe lo seguro que es un paracaídas, pero también que es frágil como las alas de una mariposa, poniéndonos poéticos. Y cualquier disparo, y sobre todo uno de un lanzacohetes, puede fastidiar a los otros jugadores.

El multijugador de Gay Tony se ha limitado a algunos modos seleccionados del restos de GTAs: solamente Deathmatch, Deathmatch por equipos, Race, GTA Race y el modo libre, aunque "enriquecidos" por las nuevas armas que tendremos disponibles. Rockstar al parecer se ha querido centrar en el modo para un solo jugador, que repetimos ahora está mucho más orientado a la acción, hasta el punto de de que recibiremos una puntuación tras cada misión, dependiendo del tiempo, nuestra vida y los objetivos secundarios, para fomentar la rejugabilidad.
A nivel gráfico Gay Tony está en la línea de los GTA anteriores, mostrando una ciudad enorme, llena de vida y de pequeños detalles que solo identificaremos si nos fijamos bien, más parecido visualmente a GTA IV que al más oscuro The Lost and the Damned, pero con un toque propio, como más nocturno, por llamarlo de alguna manera. El diseño de los personajes, no ya por número de polígonos o expresiones faciales, sino por cómo logra que su personalidad nos entre por los ojos sin necesidad de oirles, es uno de los grandes logros del juego -y de toda la familia GTA, todo sea dicho-, recogiendo y combinando estereotipos familiares y creando un gran repertorio, complementado con un muy buen diseño de escenarios. El juego ha envejecido un poco a nivel gráfico, todo sea dicho, pues no se nota ninguna mejora importante en el motor, pero aguanta bastante bien el tipo.
El apartado sonoro sigue siendo una maravilla, tanto por la cantidad de canciones licenciadas para la banda sonora, como por lo bien que encajan algunas con la temática y el "sabor" del juego. Abundan los temas discotequeros, como era de esperar, pero también los hispanos, por el trasfondo de Luis, el protagonista. El doblaje sigue siendo extensísimo y excelente, pero en inglés, claro está, lo que echará para atrás a algunos. Los subtítulos en castellano ayudan, pero no siempre recogen a la perfección el tono de los comentarios. Aún así, y con los excelentes sonidos FX a los que estamos acostumbrados, sigue siendo un apartado excelente.

The Ballad of Gay Tony es el colofón perfecto a la "saga" GTA IV, y una de las mejores compras disponibles en Xbox Live Arcade. Por solo 20 euros tenemos horas y horas de diversión, y es una diversión más adictiva que la de los anteriores por el carácter poco complicado pero al mismo tiempo extremo y directo de las misiones. GTA vuelve un poco a la vida salvaje de Vice City y San Andreas en las misiones, lo que es ir contracorriente hoy en día si echamos un vistazo a los otros juegos, pero lo hace de forma divertida: disparar sin parar puede ser demasiado sencillo, pero si se hace con una ametralladora dorada, o con una escopeta de asalto, o lanzando bombas lapas y detonándolas por sorpresa, se convierte en algo muy divertido. Y si lo quieres ya, y no tienes el anterior episodio, Episodes of Liberty City incluye ambos por un gran precio, y sin exigir tener GTA IV.