La apuesta de simulación de Microsoft da otro salto de calidad, se hace más accesible y sigue siendo un imprescindible para los aficionados a la conducción.
En cuanto al repertorio de coches, salvo los pocos coches bloqueados (solo para los que hayan reservado el juego), Forza Motorsport 3 es un desfile espectacular de máquinas de todas las marcas, destacando la abundancia de coches de gama alta. Es cierto que hay los típicos coches de gama baja para empezar, pero pronto nos "desharemos" de ellos y comenzaremos a disfrutar de vehículos de ensueño, que aparte podremos modificar y decorar a nuestro gusto y luego lucirlos en la red, como en el primer juego. Ferrari tiene varias decenas de coches, a cada cual más vistoso y mítico, y otras marcas de lujo cuentan con modelos tanto actuales como históricos, lo que es un gran regalo para los aficionados a la automoción. Por supuesto, algunos de estos coches tienen precios prohibitivos, y tendremos que jugar muchas carreras para adquirirlos.

Como en el anterior juego, Forza 3 diferencia las categorías de coches con una letra y un número, para de ese modo indicar su potencia y rendimiento rápidamente y clasificar los coches en varias categorías para que las carreras sean mínimamente ajustadas. Es fácil subir de categoría mediante la modificación, y de hecho muchas veces tendremos que cortarnos a la hora de mejorar nuestro coche si queremos seguir usándolo para un campeonato en cuestión. Como es de esperar, el fantástico interfaz del juego ofrece opciones de optimización, poder configurar nuestro coche para que tenga la potencia justa y las partes adecuadas para adaptarse a una categoría, usando las piezas para que sea lo mejor posible, pero sin pasarse.
Llega, claro, la parte más importante, la de simulación. El juego tiene varios grados de realismo, y en el mayor de todos no tenemos ninguna ayuda: ni control de tracción, ni antibloqueo de ruedas, ni nada por el estilo. Incluso hay una opción más difícil que el cambio manual, que es permitirnos usar el embrague, añadiendo un grado extra de dificultad al cambio de marchas, pero también la posibilidad de jugar con el pedal y maximizar el rendimiento de nuestro coche. Algo que deberían ir incluyendo todos los juegos, por raro que vaya a parecerle al público americano.
Juzgar el grado de simulación es complicado porque no hay ningún referente actual con el que compararlo. Es mejor que el de Forza Motorsport 2, y todo fan de la conducción quedará muy contento. El rival por comparecer tendrá un duro listón que superar o igualar. La inteligencia artificial del juego ha progresado con respecto al juego anterior, y ahora vemos ramalazos más agresivos en algunos rivales, aunque también más gestos de humanidad: sucumben a la presión en ocasiones si nos acercamos por detrás. El único inconveniente de los rivales es su número máximo: solamente ocho coches en carrera, un número muy mejorable.

El modo online sigue siendo uno de los grandes atractivos de Forza 3 por la capacidad de crear comunidad que ya demostró la segunda parte y que esta tercera entrega amplía y potencia. Aparte de poder jugar online en todo tipo de pruebas y competiciones, desde una carrera rápida al azar hasta los torneos oficiales del juego, Forza 3 permite a los usuarios compartir contenido creado por ellos, subastar en Internet sus creaciones en el potentísimo editor visual de los coches, y recibir dinero para el juego. En Forza 2 algunos coches alcanzaron miles de descargas, y el equipo de Turn 10 quiere potenciar esto.
También es posible compartir a través de la red "tuneos" de cada coche, configuraciones óptimas para diferentes piezas para así exprimir al máximo la potencia y el rendimiento de un coche. Al igual que crearlas, también podremos descargarlas, lo que será muy atractivo para los que no entiendan tanto de coches ni tengan tiempo suficiente para hacer tantas pruebas. Aún así, se echa en falta mayor número de corredores online, aunque el equipo ha justificado la limitación a ocho diciendo que eso asegura que no haya retardo.