Con un año de retraso respecto a su versión de PC, podemos sufrir nuevamente esta historia de terror subjetivo con niña atormentada incluida.
Su espectacularidad radica en lo ingenioso de sus tiroteos, los posicionamientos de los enemigos, cómo reaccionan ante nuestras acciones y cómo esto cambia en cada partida, que es lo importante. Un detalle que deja ver la intensidad de sus combates es que otra de las novedades denominada Acción Instantánea nos plantea un conflicto y debemos resolverlo del único modo que sabemos. Para ello disponemos de las armas conocidas, desde la pistola hasta el lanzacohetes pasando por la escopeta o el subfusil. Solo podemos llevar tres a la vez, así que hay que escoger bien.

Un multijugador simple y efectivo
En el modo multijugador no se nos ofrece ninguna posibilidad de pantalla partida, es lo único que se le puede criticar porque en red no ofrece mucho pero lo poco que ofrece lo hace con calidad. Los modos son para un máximo de 16 jugadores a través de Xbox Live. Incluye los tipos de juego Capturar la Bandera, Combate, Combate por Equipos, y sus respectivos pero con la opción cámara lenta. Funciona sin problemas, y es que después de verlos en Pro Evolución 6 se valora lo que es jugar sin ralentizaciones y sin retardo. No hubiese estado de más algún modo adicional, por pedir que no quede.
Música ambiental
No esta nada mal la banda sonora, aunque su verdadero uso pierde fuerza al lado de los imponentes efectos de sonido. Cada vez que hacen aparición lo hacen a lo grande como sucede en las visiones que sufre el protagonista cada vez que llegamos a un acto puntual de la historia. El doblaje es sobresaliente, lo que redondea un apartado ejemplar.
En los momentos mas gore (que los hay) comprobaremos como se mezclan música y sonido para intentar agravar la impresión de cuerpos mutilados o charcos de sangre donde lo único que queda de los agentes abatidos son sus huesos. En las apariciones de Alma, en las cuales tendremos que escapar, tendremos otro momento estupendo para apreciar el conjunto sonoro en su máximo esplendor.
Poca variedad en todos los aspectos
Si algo es achacable, y con merecimiento, es el repetitivo diseño de escenarios. Pocas serán las ocasiones en las que un escenario no os suene. Aunque se pase por edificios derruidos, plantas industriales, rascacielos… da igual, el juego se repite muchísimo en ese aspecto hasta la saciedad, hasta llegar a tal punto que llegue a confundir al jugador y sea difícil discernir la historia al ser ésta muy triste en su capacidad descriptiva.
Los enemigos no le andan a la zaga y la variedad de los más comunes es inexistente recordando a los famosos Helghast de Killzone. Luego tenemos a los "hermanos mayores" que vienen bastante protegidos y con los que la artillería pesada se antoja bastante más efectiva. Robots, torretas, fantasmas, enemigos camaleón, cada uno en su hábitat natural, estarán esperándonos para hacer el juego un poco mas frenético.
Algo que sorprende desde el primer momento de juego es la deformidad de la imagen. Todo transcurre como si lo viésemos con un ojo de pez en vez de usar una lente normal, el efecto es simplemente que todo nos parece deformado hacia los laterales, un detalle de difícil explicación.
Sin miedo…
El juego que analizamos ofrece detalles fenomenales pero también carencias que a cada día se aprecian más constantemente como si de superproducciones de cine se tratase. El envoltorio es sobresaliente pero los jugadores necesitamos algo más que continuos chascarrillos e historias más trilladas que la Macarena de Los del Río. Es una losa que empeora en exceso el resultado.

Aún así F.E.A.R. se antoja como un buen juego al igual que lo fue en su día en PC, pero cuenta con un detalle en contra, y es que su capacidad de impactar gráficamente ha sido mermada cuantiosamente. La conversión es estupenda y en Xbox 360 se ve perfecta, pero al lado de maravillas gráficas como Gears of War palidece, y cuando la capacidad de sorpresa se pierde, ya no es lo mismo. Quitando eso, este juego de acción y terror es una opción muy interesante y altamente gratificante para aquellos que no lo probaron en su día o que simplemente les apetece volver a disfrutarlo.