Por fin llega a nuestras pantallas HD el primer exponente de carreras futuristas de esta nueva generación.
La teoría del Caos
Si el apartado técnico del juego presenta bastantes altibajos, la jugabilidad directamente naufraga de forma estrepitosa. Aclaremos antes una cosa; dentro de este tipo de juegos la mayoría suele optar por circuitos cerrados por asfalto (los propios F-Zero y WipeOut) pero también algunos no poseen ningún tipo de asfalto siendo recorridos libres en los que únicamente tendremos indicaciones como flechas y los propios puntos de control (Star Wars Racer). Estos suelen ser bastantes confusos y complicados si los vehículos no poseen un manejo muy preciso y si el trazado del circuito no está claramente indicado. FI se engloba en este último tipo y posee todos los defectos reseñados… y algunos otros de cosecha propia.
Para empezar, el recorrido de la mayoría de pistas es muy confuso, hecho especialmente agravado por los numerosos elementos situados en plena carrera como árboles –y abundante vegetación-, rocas enormes, bloques de icebergs, ruinas… que a menudo nos desorientarán sin saber por dónde tenemos que ir. Para colmo de males, esos escollos no harán sino complicarnos, y mucho, el desarrollo de las carreras cuando choquemos contra ellos y nos frenen en seco o nos desvíen totalmente del trazado. O la malévola tendencia a colocar numerosos estrechamientos como arcos naturales y pequeñas cuevas laberínticas por los que deberemos pasar obligatoriamente. Obviamente, la inestabilidad inherente a estas naves flotantes tampoco nos ayuda demasiado. Ni las desigualdades del terreno con socavones enormes, pendientes abruptas… que desestabilizarán continuamente nuestro vehículo. Y más aún las armas enemigas. Todo esto globalmente hace que el desarrollo del juego sea bastante frustrante, especialmente en los niveles de dificultad más elevados -como la Liga Elite-. Llegado a esos niveles, la mala leche de los rivales unido a todas estos factores convierten cada carrera en una auténtica pesadilla. Y si bien es cierto que algo se soluciona con el boton Y, que reseteará nuestra posición devolviéndonos a la pista (fundamental si nos saltamos un punto de control) tampoco supone gran alivio. Sólo armándonos de mucha, muchísima paciencia, memorización al milímetro de cada pista y bastante práctica podremos quedar entre los tres primeros. También determinados atajos presentes en la mayoría de circuitos pueden hacernos ganar posiciones, si tenemos paciencia para buscarlos.

Al menos, el control de las distintas naves, aunque complicado, puede ser dominado con algo de paciencia, pero para nuestra desgracia las más fáciles de manejar como la Mercury suelen ser las más frágiles ante los golpes y armas enemigas, pudiendo explotar antes de acabar una carrera en niveles altos.

Conclusión Final
Fatal Inertia pasa a engrosar aún más la lista de juegos de carreras futurista lastrado seriamente por su jugabilidad. Posee detalles interesantes como las variantes de carreras, bellos escenarios o la gran física que incluye, pero falla gravemente en el diseño caótico de los circuitos, la irregular curva de dificultad y numerosos fallos gráficos impensables a estas alturas en consolas de nueva generación. Sólo recomendable a fans de este tipo de arcades futuristas (ojo, y únicamente previo alquiler para examinarlo por uno mismo). Mientras tanto, tendremos que seguir rejugando el fantástico F-Zero GX para hacer más corta la espera del prometido nuevo WipeOut para PS3.