Un mundo devastado por la guerra nuclear ha dado origen a uno de los mejores juegos de la historia.
Pero a todo esto, como indicábamos anteriormente, debemos sumar también las
pericias. Éstas se tratan de otro tipo de habilidades especiales que nos otorgarán bonificaciones más generales, pero a la vez también más especializadas. Es decir, al subir de nivel, con el único punto de pericia que se nos concede, podemos adquirir una mejora que incremente de forma específica nuestra capacidad de hacer daño con armas de fuego, nuestra resistencia, etc., o apostar por otro tipo de habilidades que mejorarán de forma general varios de los atributos referidos a la anterior rama (manejo de armas pequeñas y reparación, sigilo y forzar cerraduras, etc.). Conforme avancemos de nivel las opciones que se nos abrirán en este campo ´se incrementarán considerablemente, pudiendo en este caso optar por seguir mejorando una habilidad específica, o apostar por otro tipo de ventajas.
Dame un chaleco y un rifle
Visto con detalle el sistema de habilidades de Fallout 3, hay que resaltar también todo lo relacionado con el equipamiento del héroe de la acción. En este caso, todo se muestra muy similar a lo que se puede encontrar en la mayoría de juegos de rol y, de nuevo, de forma especial en la serie
The Elder Scroll. A lo largo de nuestros viajes, encontraremos por el camino todo tipo de recursos que podremos recoger siempre y cuando, claro está, no sobrepasemos el límite de carga del avatar. Los enemigos abatiros, cajas fuertes, o el mobiliario en general serán los lugares en los que encontraremos con mayor frecuencia todo tipo de ítems.
Si hablamos de armas, en Fallout 3 las hay de todo tipo. Desde clásicos fusiles de larga distancia, a ametralladoras, pistolas, revólveres, escopetas o lanzallamas. Tampoco faltan, siendo éste un título de corte futurista –pese a contar con una estética muy de mediados del siglo pasado-, rayos láser, brutales lanza cohetes, minas y granadas, o un increíble repertorio de armas blancas con las que machacar a los contrarios. Dependiendo de nuestras habilidades, y de las vías que hayamos mejorado, nuestra destreza con el manejo de estas armas será mejor o peor, teniendo que adaptarnos, como decíamos, al tipo de personaje que hayamos decidido encarnar. Por supuesto, las armas tendrán sus propias estadísticas, por lo que algunas harán más daño que otras. Pero es indudable que un maestro en el manejo de las armas cortas resultará mucho más eficaz con este tipo de armas que alguien que se haya especializado en el armamento pesado pero no deje de usar un rifle o ametralladora.

El uso continuado de este equipamiento hará que pierda eficacia e incluso, llegado el momento, deje de funcionar correctamente (a veces se encasquilla el arma, cuesta horrores recargar, etc.). Para solventar este problema, que afecta también a la protección con la que equipemos al avatar, podemos recurrir a los comerciantes con los que nos encontraremos en la aventura ya que estos, previo pago, repararán el equipo. Eso sí, si hemos mejorado nuestras habilidades de reparación, siempre podemos intentar realizar nosotros mismos esta tarea, e incluso mejorar o crear nuevo equipo con las muchas piezas que encontraremos a lo largo de nuestros viajes –necesitaremos localizar también los planos para su elaboración-. Aquí todo se realiza con utensilios cotidianos, por lo que al final, no será nada raro ver como hasta los enemigos usan neumáticos a modo de hombrera, o bocas de incendio como garrote con el que golpearnos.