Una estación minera averiada, una tripulación desaparecida, y las más horribles criaturas. Tres ingredientes para que Isaac Clarke desee estar en cualquier lugar, menos la USG Ishimura.
Aspecto técnico
Los gráficos del juego están a muy buen nivel, y lo único que podemos echarle en cara es que algunas zonas son muy repetitivas, pero algo esperable desde el momento en que sabes que el juego se ambienta en un espacio limitado como es una nave minera. La variedad viene dada por los diferentes sectores de una nave, como la zona médica, pero hay muchos elementos de repetición que se ven reforzados porque no hay opción de salir del edificio para ver otros paisajes. El juego lo soluciona dando paso a las zonas de infestación necromorfa, y con muchos pequeños detalles salpicando los entornos, lo que es la mejor solución una vez se ha escogido plantear un escenario tan homogéneo.
Dead Space no tiene problemas gráficos de ningún tipo, exceptuando muy ocasionales y leves ralentizaciones ante grandes explosiones, y su apuesta artística es también sólida. Los necromorfos son de tipos bien diferentes, manteniendo un aspecto unitario que da sensación de especie, y los diseños de naves, menús y demás son consistentes. El nivel de detalle en personajes es elevado, y se integra la interfaz del juego a la perfección: la barra de energía está en la espalda del personaje, en su traje, los contadores de munición en las propias armas, y los hologramas hacen el resto.
La ambientación sonora se ve favorecida por una localización completa al castellano, y el uso de sonidos prescindiendo en buena medida de cualquier tipo de melodía, y cuando ésta aparece es de gran calidad. Sabe administrarse, integrarse en la acción y pasar desapercibida, como buena banda sonora, adecuándose a lo que sucede y sirviendo de acompañamiento. El uso del sonido es magnífico, una pieza más que ayuda a conformar la tensión: gritos, crujidos, disparos... todo ello siempre orientado a mantener tensión, y si hay opción de aprovechar sonido envolvente la atmósfera es difícilmente superable al oír los ruiditos viniendo de todos lados.
La rejugabilidad está asegurada al ofrecer la opción de volver a empezar el juego una vez lo hayamos superado por primera vez, pero empezando con los objetos y mejoras conseguidas, desbloqueando un cuarto nivel de dificultad, y desbloqueando algunos ítems adicionales. Pero cuidado: la nueva aventura que comencemos no permitirá cambiar la dificultad. Para jugar esa partida en uno de los niveles superiores (o inferiores) de dificultad, habrá que empezarla desde cero en esa dificultad.
Conclusiones
Dead Space es una aventura de terror con elevadas dosis de acción que nos proporcionará una docena de horas de tensión cuyo mayor inconveniente será tener que recorrer algunas veces las mismas secciones (para buscar objetos adicionales), y algún pequeño inconveniente en el control en sectores muy específicos. Salvo esos elementos, el título funciona sorprendentemente bien en todos sus aspectos.
La ambientación espacial es un gran logro en el juego que traslada a esta forma de entretenimiento un subgénero que ha estado funcionando desde hace décadas en el cine, y lo hace con un éxito mucho más que notable. Es consistente, y consigue dotarse de personalidad propia aprovechando elementos familiares gracias a la combinación de elementos mucho más industriales que "de la era espacial", huyendo de entornos limpios y neutros para recrear una base minera espacial y dar paso, poco a poco, a las zonas siniestras y repulsivas.
Tenso, y con la difícil virtud de generar repulsión e inquietud,
Dead Space es una de las mejores apuestas que hemos visto en mucho tiempo en el duro terreno de la acción terrorífica, y uno de los más importantes títulos para la recta final del año, con potencial de sobra para darnos entregas igual de sobresalientes en los próximos años.