Aunque muy simple y rápidamente repetitivo, Crackdown es uno de los juegos más adictivos que hay hoy en día en Xbox 360.
No hay mucho más en Crackdown que la caza y captura de jefes de mafia, pero los desarrolladores de Real Time Worlds han incluido un modo cooperativo para que ésta, al menos, pueda realizarse en equipo. Este modo cooperativo está realizado de una forma un tanto incómoda, no permitiendo que un jugador se una a tu ciudad en tiempo real, sino teniendo que salir e iniciar un juego de nuevo, que terminará si uno de los dos abandona. Uno de los jugadores será el anfitrión, y el que aporte la ciudad, en el estado en el que esté en su partida guardada, por lo que es preferible jugar con alguien que tenga el juego a un nivel de avance similar al nuestro, para de ese modo divertirnos más al tener similares habilidades.

A nivel gráfico Crackdown es un juego tremendamente vistoso, no solo por la inmensidad de la ciudad y el alto nivel de detalle con el que está recreada, sino también por el peculiar estilo gráfico de sus personajes, vehículos y objetos en general. Parece la técnica Cel Shading, pero no lo es, ya que los objetos y los personajes tienen texturas, es una especie de mezcla de lo tradicional con esta técnica, que crea un efecto comic muy interesante. El modelado de los coches futuristas es bueno, así como la geometría de la ciudad y el diseño de los edificios y estructuras, ocasionalmente muy complejo y vistoso. Además, técnicamente el motor gráfico lo mueve todo bien, sin apenas ralentizaciones, y con una gran distancia de dibujado. Subirnos a una gran altura de una de las islas nos permite ver las otras dos con todo lujo de detalles, y además el juego no tiene tiempos de carga –salvo cuando saltamos de un sitio a otro-, todo se va cargando en tiempo real a medida que avanzamos.
El sonido no es demasiado destacable, con una banda sonora que solo aparece en ciertos momentos del juego –cuando estemos en una zona con música- y cuando estamos dentro del coche, mezclando varios temas –algunos de ellos con licencia, como los de Molotov- pero sin jugar un papel demasiado importante ni memorable. El sonido FX es bastante variado, aunque al ser un juego de acción que se centra en pelear contra pandilleros, la mayoría de los efectos acabarán por sonarnos repetidos tras unas horas de juego. Finalmente, las voces están dobladas al castellano, con acentos específicos para cada facción de la mafia.

Crackdown es un buen juego, muy entretenido y adictivo y con algunas facetas muy interesantes, pero al que parece faltarle muchas cosas. La ciudad abierta y la gran libertad de movimientos que ofrece y el sistema de evolución del personaje son grandes aciertos, pero se echa en falta algo más de variedad, no solo en las misiones, donde se agradecería muchísima más variedad, sino en detalles como el combate cuerpo a cuerpo –tenemos un golpe estándar y ya está- o las posibilidades de usar nuestras habilidades para otras cosas. Aunque tiene cosas particularmente adictivas, como buscar los orbes de agilidad, Crackdown tiene muchas otras mejorables. El primer juego de Real Time Worlds es de notable, pero podría haber llegado mucho más lejos.