Llevan años luchando entre sí, pero el Imperio del Sol Naciente ha decidido unirse a la fiesta en el estreno del universo Red Alert en Xbox 360.
La guerra multicolor
Si por algo destaca este Red Alert 3 es por mostrar un apartado técnico de gran altura, con unos escenarios de grandes dimensiones, variados, en los que viviremos intensas escaramuzas contra ejércitos de lo más numerosos. Sin embargo, lo que de verdad marca a este título es el diseño de tropas y estructuras, así como el colorido que destila todo. Antes indicábamos que cada facción contará con unidades de lo más estrafalarias, pero es que hay que verlas para darse cuenta de lo divertido que puede llegar a ser el universo Red Alert. Como ejemplo valgan situaciones tan esperpénticas como ver a unos osos caer en paracaídas sobre las posiciones enemigas, o samuráis cibernéticos masacrando sin compasión a una especie de policías antidisturbios pertenecientes a las fuerzas de la Alianza.

En este sentido, el modelado de las tropas y estructuras es correcto contando además con buenas animaciones. Pese a ello, éste no es el punto fuerte del juego. Lo son en cambio efectos tales como las explosiones y las columnas de humo que generarán, situaciones como el ver a un soldado carbonizarse por culpa de una descarga eléctrica –veremos cómo sus huesos ennegrecidos forman un pequeño montículo- o algunas de las habilidades especiales más espectaculares y devastadoras del juego que en muchos casos nos dejarán impactados. También merece especial mención la recreación del agua, que es sin duda uno de los principales atractivos del juego gracias a las increíbles batallas navales que viviremos. En este caso, ver como el torpedo de un submarino hunde en el fondo marino a un gran buque de guerra no tiene precio.
No se ve como en un PC con todos los detalles al máximo, pero sí se muestra con un gran nivel de detalles sin sufrir por ello ralentizaciones –aunque alguna sí notaremos en momentos muy puntuales-.
No hay que olvidar por supuesto los vídeos que dan paso a todas y cada una de las misiones, que como en el renacimiento de la serie Command & Conquer: Tiberium Wars, están protagonizados con actores de gran nivel –y exuberantes actrices-que nos harán vivir situaciones de lo más hilarantes.
También a nivel sonoro Red Alert cumple con nota. Las melodías que nos acompañarán a lo largo de la partida resultan de lo más acertadas, combinando temas más pausados y melódicos para las situaciones de calmas, con otros mucho más cañeros, con guitarras eléctricas de por medio, para meternos de lleno en las brutales escaramuzas que viviremos. Los actuales compositores del título Tim Wynn y James Hannigan, han contado también con la colaboración del compositor original de la serie, Frank Klepacki, del que se mantienen piezas tan emblemáticas como la fantástica Hell’s March.
Por último, la inteligencia artificial de nuestros aliados y enemigos también resulta más que buena, con unos rivales que no dudarán en usar sus virtudes para causarnos el mayor daño posible, y unos aliados que sin necesidad de que estemos siempre encima de ellos, sabrán actuar con cabeza –aunque a veces realizarán acciones un tanto cuestionables-. También es cierto que habrá momentos en los que nuestras tropas se liarán y tratarán de moverse todas por el mismo camino, teniendo en estos casos que guiarlas poco a poco para que salgan del embotellamiento en el que se han metido.

En definitiva, estamos ante un gran juego de estrategia en tiempo real, un digno sucesor de las anteriores entregas de la serie Red Alert, que sin duda satisfará a los fieles seguidores de la misma. La inclusión del Imperio del Sol Naciente ha sido todo un acierto, así como la vertiente de juego cooperativo integrada en todo el desarrollo de la acción. No es un título nada innovador, y tampoco supondrá un gran desafío para los más avezados en el género –uno de sus principales defectos-, pero aún así, pese a todos estos detalles más los fallos comentados anteriormente, estamos sin duda ante un gran título de estrategia que ningún aficionado al género debería dejar escapar, y una fantástica forma de adentrarse en el género para los menos duchos en el mismo. Además, el trabajo realizado con esta adaptación al mundo de las consolas resulta, como ya parece ser habitual en los títulos de Electronic Arts, de lo más satisfactorio, aunque todavía quedan algunos aspectos a mejorar en lo referente al sistema de control.