Si echabas de menos los clásicos plataformas en tres dimensiones estás de enhorabuena. Banjo-Kazooie es la respuesta a tus plegarias.
Obviamente, pese al leve lavado de cara que ha sufrido el juego en este relanzamiento para Xbox Live Arcade, a nivel poligonal y de texturas se nota que estamos ante un título de Nintendo 64. Es más, habrá momentos en los que el juego se ralentizará como antaño, algo increíble si tenemos en cuenta el hardware en el que se mueve ahora. Aún así, es cierto que estas ralentizaciones no se prodigan en exceso, y a grandes rasgos, se limitan al primer mundo del juego; algo increíble si tenemos en cuenta que las dimensiones de éste no son nada comparables con las de los siguientes entornos por los que nos moveremos.

Pero pese a todos los posibles defectos gráficos que pueda presentar este título, Banjo-Kazooie continúa sorprendiendo incluso diez años después de haber llegado al mercado, algo que no logran todos los títulos. Algo que ocurre también a nivel sonoro, principalmente por la maravillosa banda sonora compuesta por Grant Kirkhope, que sin duda hará que todo el mundo termine tarareando las melodías de cada uno de los mundos que tendremos que superar. Además, el escuchar cómo la música varía en tiempo real dependiendo de la zona por la que nos movamos dota al repertorio musical de una mayor variedad, ahondando todavía más en los aspectos positivos que remarcábamos anteriormente.
Por último, en este sentido, hay que recordar que como otros tantos títulos de Nintendo y Rare en Nintendo 64, los personajes en Banjo-Kazooie no hablarán directamente, sino que lo harán a través de variados gruñidos, algo que se ha mantenido por ejemplo en Banjo-Kazooie: Baches y Cachivaches. Un aspecto que para nada resulta negativo, aunque sí es cierto que para los usuarios que no vivieron dicha época puede chocarles. Igual que choca que el juego haya sido publicado íntegramente en inglés, lo que dificulta por un lado la comprensión de la simpática historia del juego –las rimas de Gruntilda pueden ser difíciles de captar-, pero también complica en exceso la resolución final del juego ya que previo al enfrentamiento contra la bruja deberemos superar una difícil prueba basada en preguntas de todo tipo.

Dicho todo esto, no podemos dejar de lado las increíbles sensaciones que transmite un título como este Banjo-Kazooie. Estamos antes el relanzamiento de un estilo de juegos que ya no se prodigan en el mercado de los videojuegos, algo que atestigua la tercera entrega de esta antaño popular saga que en cierto modo ha abandonado sus raíces más plataformeras para buscar enfoques jugables más novedosos. El juego es tan bueno como el original, y esto significa que cualquier aficionado a las plataformas y las aventuras disfrutará como un niño con Banjo-Kazooie, encontrándose además con un título con un buen nivel de dificultad y una notable duración. Pero este mismo hecho, es decir, el ser idéntico al título aparecido a Nintendo 64, lo deja expuesto a todos los problemas que presentaba el original antaño y que en aquella época no se tenían tan en cuenta dado el carácter de pioneros de este estilo de juegos.
Aún con todo esto, y el precio al que se pone a la venta (14,40 euros), ningún aficionado a las plataformas o los títulos de aventuras debería dejar escapar Banjo-Kazooie. Hacerlo sería dejar de jugar a uno de los mejores juegos de Nintendo 64 y por ende, de la historia.