La hora de la destrucción ha regresado, mejor incluso que antes.
Pero antes de hablar sobre el sistema de personalización de armas, nos centraremos en lo que es la base indiscutible del juego: la inteligencia artificial y su sistema cooperativo, sin olvidarnos de que a dos bandas (esto es, con un compañero humano) se disfrutará más si cabe.

Y es que se ha potenciado mucho más si cabe el sistema de jugabilidad cooperativa gracias a la integración de un sistema de GPS. Esto nos permite fijar a un enemigo, y no sólo aparecerá nuestro compañero en la información en pantalla, sino que se mantendrá la posición de dicho enemigo en todo momento, incluso cuando éste se ha escondido o está en una posición defensiva. Eso hace que se comparta información al respecto de manera inmediata, y se pueden desarrollar tácticas de ataque más elaboradas de manera mucho más sencilla. Cuando el segundo personaje es controlado por la máquina el sistema funciona bien, aunque en ocasiones ésta se muestra algo pasiva a la hora de utilizar la opción de marcar a los enemigos, pero no hay fallos en su utilización.
Lo importante es que el comportamiento del compañero, a la hora de ser controlado por la inteligencia artificial y no por un jugador humano (gracias al juego en línea o con pantalla partida), resulta mucho más completo que en el primer título, que mostraba ciertas actitudes erráticas que se han eliminado ahora casi por completo. No podemos decir que sea perfecto, porque todavía hay mucho camino por recorrer a la hora de programar estas rutinas de manera eficiente y que realmente sustituyan a un jugador humano de habilidad normal, y sigue generándose de cuando en cuando la sensación de tener que ejercer una tutela sobre el compañero. Se ha dado un buen paso adelante, pero sigue sin ser el salto evolutivo que todos esperamos. Pero es lo que pasa cuando la industria, de manera completamente endémica, se concentra en mejorar aspectos técnicos superfluos y no lo importante.

De esta manera, jugar con otra persona sigue siendo el punto más destacado de su propuesta, aunque la experiencia para un solo jugador no dará en ningún momento la sensación de ser una visión descafeinada, limitada, o sesgada de la propuesta principal que, sin duda, es el propio cooperativo. Los enemigos son duros, se comportan y reaccionan a lo que está sucediendo; incluso nos atreveríamos a decir que su inteligencia artificial ha mejorado tanto o más que la del compañero controlado por la máquina, y por eso jugar dos personas es gratificante: porque hay un reto, y no se tiene la sensación de pasar como una apisonadora sobre ellos.