| Gráficos: | 5.5 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 8.5 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 6.7 |
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Poca gente hay que no conozca a los gusanos más entrañables y guerreros del universo de los videojuegos. La saga Worms lleva muchos años acompañándonos con diversas entregas en prácticamente la totalidad de las consolas existentes y en otros medios electrónicos como iPods o teléfonos móviles. En la nueva generación, donde los frames por segundo y la resolución en pantalla de cada videojuego son el pan de cada día, Worms: Una Gusanodisea Espacial, mantiene la esencia que ha caracterizado a la serie creada por el Team 17. Por ello, los alardes técnicos quedan a un lado, dejando paso al humor y a una diversión inconcebible.
Aun así, a estas alturas no vendría mal algún cambio o añadido de relevancia, y en el estreno de los Worms en Wii no hemos visto atisbos de originalidad por ningún lado. Bien es cierto que cuando la saga dio el salto a las tres dimensiones el resultado fue nefasto, por lo que cabe resaltar el famoso dicho que reza “Si algo funciona bien, para qué cambiarlo”. Bien es cierto que también es muy difícil ofrecer algo nuevo y atractivo después de más de 70 entregas de prácticamente el mismo producto. Aun así, y pese a estar explotada hasta la saciedad, la licencia de estos simpáticos invertebrados ha sido, es y será una inagotable fuente de ingresos para el Team 17.
Esta vez, la ambientación en la que los eternos gusanos llevarán a cabo sus aventuras será en la galaxia, de ahí la coletilla del título -una Gusanodisea espacial-, que ha sido retocada en nuestro idioma para ofrecer un nombre más humorístico y acorde con la saga, además de ofrecer un pequeño guiño a la película dirigida por el gran Stanley Kubrick. El esquema de juego continúa siendo el mismo de siempre, pero con diversos añadidos para compatibilizar el juego con el Wiimote, aunque bien es cierto que el uso del sensor de movimientos no es excesivo, su añadido resulta una bocanada de aire fresco.
Para atacar a los gusanos enemigos debemos apuntar con el botón direccional de nuestro controlador, tanto para colocar a nuestro personaje en el lugar donde queremos que efectúe el ataque como para estimar la dirección del mismo. Una vez realizado esto y tras haber estimado la potencia del lanzamiento, solo queda agitar hacia delante y con brío el mando para ejecutar el golpe.

La mecánica de ataque puede variar en función del arma. Por ejemplo, para atacar con los misíles teledirigidos apuntaremos directamente en la pantalla dónde queremos que impacte el elemento. Según a la distancia donde se produzca el impacto en función de la distancia con el sujeto, decrecerán con mayor ligereza los puntos de salud a los rivales, como si de un juego de rol se tratase. El objetivo es dejar con cero puntos de vida a los rivales para que se den por vencidos y se autodestruyan, dejando en el mapeado su consiguiente tumba. Obviamente, ganaremos si dejamos sin ningún efectivo al equipo rival.
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