Las lombrices más famosas de Team 17 llegan a Wii por primera vez manteniendo la esencia de la saga.
Las armas disponibles son diecisiete, una cifra que se nos antoja algo escasa teniendo en cuenta que en algunas de las versiones aparecidas para PC el arsenal de armas superaba el medio centenar. Alguna de ellas son tan desternillantes como conocidas para los fieles de la saga. Desde las típicas granadas frag pasando por las bombas de racimo, jetpacks para movernos por el escenario –apuntando a la pantalla con él seleccionado para dirigirnos donde deseemos- o las ovejas explosivas son sólo unos ejemplos. Sin olvidar a la recurrente bandera blanca de rendición- A pesar de que el arsenal no es demasiado amplio, no es algo que haga mella en el resultado final de la aventura.

Pese a que Worms siempre ha sido un título centrado en el apartado multijugador, no se ha querido dejar de lado la aventura para una sola persona, donde la trama principal se centra en recoger los trozos perdidos de la nave espacial para poder regresar a la tierra. Además, también contamos con un apartado para personalizar partidas a nuestro gusto o editar mapas para añadir terrenos o armas de la forma que nos plazca gracias a las herramientas de edición disponibles.
Se han incluido además seis minijuegos para hacer uso del Wiimote y alargar un poco más la vida del título. Cavernia, Tentaclia, Frigoria, Kaputzol, Mecanópolis y Tierra. El objetivo en éstos variará desde conducir una nave espacial hasta la meta sin que los obstáculos nos derriben, devolver combustible a los depósitos antes de que el tiempo se agote o disparar alienígenas al más puro estilo "Space Invaders". Lo malo es que los seis juegos no estarán disponibles desde el principio y habrá que ir desbloqueándolos en el orden anteriormente citado.
Uno de los defectos más imperdonables que trae consigo "Worms: Una Gusanodisea Espacial" es la ausencia de modo online. A estas alturas y sobretodo, en un título de este calibre, no hay excusa para justificar la carencia de un modo multijugador a través de la red. En especial, si tenemos en cuenta que la versión descargable aparecida en Xbox Live Arcade incluía un apartado online de hasta cuatro jugadores simultáneamente.
Aunque en red no sea posible, sí que se ha cuidado la posibilidad de que hasta cuatro jugadores simultáneamente puedan participar en las divertidas batallas que los anélidos libran por los escenarios. Es éste el mayor atractivo del título. Las cotas de diversión alcanzadas con al menos un compañero de fatigas son una utopía en el modo aventura para una sola persona
Visualmente el juego cumple sin más, aunque los escenarios nos dejan una sensación bastante sosa y fría a pesar de que éstos posean una gran variedad de tonalidades. Aunque Wii puede dar más de sí, realmente es lo menos importante de la aventura. Por su parte, el apartado sonoro pasa prácticamente desapercibido, destacando solamente las explosiones, onomatopeyas y algún pequeño insulto realizado por nuestros simpáticos personajes de color rosáceo.

En definitiva, un título que pasará por el mercado y por la retina de los jugadores sin pena ni gloria. Sin ofrecer nada destacable a excepción de un decente control con el Wiimote y con la inexplicable ausencia de un modo online, nunca está de más seguir recordando con el paso de los años esos juegos que a muchos nos han hecho crecer. Pese a ello, a buen seguro veremos en más de una ocasión a los Worms paseando por esta generación, solo queda esperar que lo hagan de una forma más digna y elaborada, como ellos se merecen.