Cierra los ojos y deja que la música hable por ti.
Por otro lado, también nos encontraremos con un entretenido juego en el que, como en otros títulos musicales, deberemos agitar el Control Remoto o el Nunchuk justo en el momento en el que la campana de nuestro color pasa por la línea de acción. En ambos casos, estamos ante un tipo de minijuegos que nos cansarán en cuestión de minutos ya que el reto que proponen no es demasiado algo, aunque al menos obtener las melodías e instrumentos que mantienen como recompensas será sencillo.
Más juego nos ofrecerá la vertiente Tono Perfecto, que básicamente pondrá a prueba nuestra capacidad para reconocer el tono de las notas musicales realizando todo tipo de acciones que se irán complicando progresivamente. Como juego independiente no sería nada llamativo, como los comentados anteriormente, pero al menos en este caso sí nos encontramos con un reto más que interesante, aunque falto de la chispa esperable en un título de Nintendo.
Precisamente por este detalle, Wii Music pierde parte de su atractivo. Como herramienta para dar rienda suelta a nuestra creatividad resulta más que bueno, aunque el repertorio musical cuenta con muchos claros y oscuros. Por un lado, hay temas memorables que indudablemente debían aparecer en un título de estas características. Sin embargo, se echan de menos más temas de la propia Nintendo, que sin duda habrían dado más vistosidad al juego. Esto sin contar con la calidad midi de las melodías, que como indicábamos anteriormente, resta cierta vistosidad al juego. Eso sí, como decíamos anteriormente, el cómo nuestras acciones modifican todas y cada una de las melodías del juego resulta digno de elogio, y es sin duda el punto fuerte de Wii Music.
Como juego tradicional éste es un producto poco atractivo para gran parte del público más avezado en el mundo de los videojuegos por todo lo comentado anteriormente. Estamos ante un título que no plantea un reto concreto más allá de interpretar música. Es por esto por lo que resulta difícil recomendar un producto de estas características. En nuestro caso, consideramos que cualquier aficionado a la música disfrutará mucho de Wii Music ya que como indicábamos anteriormente, cerrar los ojos y dejarse llevar por la música será una constante. Además, si jugamos en compañía, la experiencia mejora muchísimo más. No en vano, las opciones a la hora de modificar una pieza musical son amplísimas, no limitándose únicamente a cambiar el ritmo de la melodía. Por otro lado, la posibilidad de grabar vídeos y enviárselos a otros usuarios dota al juego de mucha vida, ya que siempre podemos intentar imitar el estilo de otros jugadores, o imponer el nuestro en sus grabaciones para quedarnos con lo que más nos convence. Pero todo esto no es suficiente como para alcanzar el calificativo de sobresaliente.

Y no hablamos del nivel gráfico del juego, que se muestra correcto, como en el resto de títulos de la compañía protagonizados por los Miis, con unos escenarios en los que interpretar música variados y coloristas, aunque no excesivamente detallados, si bien es cierto se agradecen los pequeños detalles que personalizan cada entorno (incluyendo el sonido, que se modifica ligeramente dependiendo del lugar en el que tocamos). El problema al final es que Wii Music puede tornarse algo aburrido, aunque jugarlo en compañía y en pequeños ratos a lo largo de la semana siempre se agradece. Por eso, lo más recomendable es alquilarlo para descubrir si formamos parte del grupo de los que disfrutan con esta nueva experiencia de Nintendo, o si por el contrario no es el tipo de juego que esperábamos.