Junta la mecánica de varios concursos televisivos, agítalo bien, y saca un divertido multijugador.
En un caso como éste, lo importante son las preguntas, y en el poco espacio que ocupa el juego (aunque nos encontramos una vez más, como con todos los títulos descargables para Wii con el maldito engorro de su limitadísima memoria de almacenamiento) con unas 3.000 preguntas diferentes que abarcan múltiples áreas temáticas, como historia, ciencia, arte... clasificadas, a su vez, en tres niveles de dificultad. El más básico es recomendable sólo para niños, pues es completamente básico, pero es positivo que esté para los más pequeños de la casa. El nivel intermedio es un poco más difícil, aunque resulta fácil porque los distractores (las preguntas que deben hacernos dudar), y al final lo que nos queda, el difícil, que no lo es tanto, es el más aconsejable, siempre que no tengamos niños como compañeros de partida.

El único inconveniente en este campo es que la aparición de las preguntas es completamente aleatoria, por lo que la suerte en ese terreno puede hacer que algunas parezca que se repiten un poco si da la casualidad de que salen escogidas, completamente al azar, en un lapso de tiempo pequeño. Por otro lado, un aspecto muy positivo es que hay preguntas específicas para nuestro país, con referencias culturales específicas a personajes o hechos históricos.
Decíamos al principio que el juego está pensado especialmente para el multijugador. Esto es así porque, aunque cuando jugamos solos contamos con la presencia de personajes controlados por la inteligencia artificial, ésta es un poco boba y tienen tendencia a fallar mucho, incluso en las obvias. Y si optamos por jugar completamente solos, sin esos personajes, el juego es sólo una serie de preguntas, una tras otra, y sin mucha gracia. Por eso el multijugador es tan importante, y funciona tan bien al ser completamente accesible, pero por desgracia no aporta un componente de juego en línea que le hubiese convertido, sin duda, en un título sobresaliente.
El aspecto técnico del juego se ha construido sobre gráficos enteramente tridimensionales con una estética muy
pop, en la línea de algunos concursos actuales. Así que pensándolo mejor es casi más apropiado decir que es más bien tirando a
kitsch. La presencia de los Miis es muy acertada (también entre el público) dada su concepción como concurso, y ayuda a aportar ese toque de humor que muchos jugadores han imprimido a esos avatares de su consola Wii. Tiene colores muy vivos, un aspecto sólido y atractivo, que aunque simple cumple con creces los requisitos de un juego como éste.
De manera similar, el sonido tiene algunas melodías muy "de concurso", y la voz del presentador, doblada a nuestro idioma, sin ser una maravilla resulta más que competente y, la verdad, mejor incluso que los doblajes que hay en varios juegos de distribución tradicional y mucho más presupuesto. No es que tenga muchas frases, pero sí las suficientes como para hacer algunos comentarios y animar el cotarro.

Conclusiones
Con
TV Show King conseguimos una interesante alternativa a los juegos de preguntas y respuestas que, con todo, no tienen muchos más representantes en Wii. Aporta las ventajas de ser descargable, accesible en apenas unos minutos, económicamente atractivo, y con un conjunto de preguntas amplio. Su mecánica es sencilla, muy accesible, con algunos problemas evidentes en la inteligencia artificial de los rivales a la hora de plantear un nivel de dificultad adicional en los rivales más allá del de las preguntas. Con personas, el juego gana muchísimo, se desvela como muy divertido y fantástico para echar unas partidas con amigos, pero en solitario todo eso no se sostiene, algo que se habría solucionado con opciones de juego en línea, lo que se desvela como la gran carencia de este título en última instancia. Pero si vamos a tener compañía, y no nos apetece sacar el Trivial Pursuit o algún juego de mesa por el estilo, la pantalla, la consola y la ventaja de no tener que buscar el disco para jugar harán a
TV Show King terriblemente atractivo y adictivo.