| Gráficos: | 8 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 7 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 7 |
| WII > Análisis > Toki Tori | Página 1 de 3 Siguiente |
La primera impresión que nos da el catálogo inicial de WiiWare, el sistema de descarga de juegos creados específicamente para Wii frente al catálogo de juegos clásicos de la Consola Virtual, es que sólo hay un puzle, Dr. Mario. Pero no es así: Two-Tribes ha diseñado para WiiWare Toki Tori, un juego que (al menos en apariencia) combina plataformas y puzles.

El concepto del juego no es original, pues nació en la veterana Game Boy Color allá por 2001. La base es la misma: la gallina Toki Tori ha perdido todos sus huevos, y como buena madre está decidida a recuperarlos a todos. Para ello tendrá que atravesar todos los niveles que componen el juego, unos setenta, para conseguir salvar a sus futuros pequeñuelos. Tendrá que salvar obstáculos, usar la lógica y las herramientas a su disposición, para resolver cada nivel. Pero cuidado: sí, hay obstáculos, y hay saltos, pero de plataformas más bien poco.
Tori se mueve a donde nosotros apuntemos, y no tenemos que usar ningún tipo de habilidad, por tanto, para salvar los pequeños abismos y saltitos que haya entre plataforma y plataforma. De esta manera, el juego que –en apariencia- tiene cierto componente de plataformas ve como esto se diluye casi por completo y se nos presenta como un juego de puzles mucho más puro donde el uso de la lógica es finalmente lo que predomina sin discusión. Claro que, todo sea dicho, eso es con el mando remoto, si optamos por usar el mando en combinación con el nunchuk, o bien simplemente el mando Clásico el control es mucho más tradicional, por supuesto.
Nosotros nos decantamos por usar el mando remoto con su función de puntero: es sencillo, directo, y no hay ningún tipo de engorro. Apuntamos, pulsamos A, y Tori irá allá. Con el botón B utilizamos un objeto y la detección de movimientos hace que al agitar el mando seleccionemos un objeto. ¿Que eso no nos gusta? La cruceta digital hace exactamente la vista. Y, por último, con el botoón menos (-) acercamos la vista para tener una perspectiva en mayor detalle. Si optamos por conectar el nunchuk, movemos a Tori con la palanca analógica, usamos el objeto con Z y cambiamos con C, al tiempo que se puede usar, de manera simultánea, la funcionalidad del mando remoto. Resulta, por tanto, en un control mixto también muy recomendable.

El mando Clásico, por supuesto, vuelve a poner su foco de atención en la palanca analógica (izquierda, para más señas), y con los botones laterales L y R cambiamos de objeto y se usan tan sólo los botones frontales Y y A para el zoom y el uso de objetos respectivamente. La verdad es que tanto si optamos por este sistema completamente clásico como por el otro el juego se maneja muy bien, pero puesto que la función de puntero no da absolutamente ningún problema y, de hecho, se desvela como un control agradecido y eficiente, no hay mucha razón para optar por otras alternativas, salvo filias o fobias personales. En cualquier caso, es todo un detalle por parte de los desarrolladores contemplar siempre múltiples opciones de control, y es algo que solemos echar de menos en otros títulos que presumen de mayores presupuestos.
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