Nunca ser un verdadero golfista fue tan fácil.
Meses después de la salida de la edición anterior, EA Sports nos trae un nuevo juego del inigualable Tiger Woods pero ésta vez con modos de juego nuevos y mucho más preparado para conseguir una mejor experiencia gracias a las capacidades especiales del mando de Wii, ¿pero esto será suficiente para dar sentido a esta prematura nueva edición?
Hace escasamente 6 meses tuvimos en nuestras manos la edición 2007 del presente juego, que incluía una lograda sensación inmersiva del jugador en este deporte gracias a las todavía poco explotadas capacidades de Wii. Ahora, poco tiempo después, recibimos una nueva edición, la 2008, esperando que el poco tiempo transcurrido haya servido para ofrecernos un producto mucho más cercano al deporte y que aproveche mejor las capacidades de la consola.
Pero aún consiguiendo ese objetivo observamos que más que un juego de la serie nos encontramos con una actualización del anterior. Este gran dilema puede llevar a muchas interpretaciones y preguntas de los usuarios, y es que ¿realmente era necesario sacar tan pronto otra edición? Si fuera un juego de PC podríamos decir sin equivocarnos que este nuevo juego actuaría de expansión. Tiger Woods PGA Tour 2008 podría definirse sencillamente como el mismo juego de la edición 2007 con ligeras mejoras y un par de modos de juego añadidos, todo lo demás es prácticamente lo mismo.
Eso sí, estamos ante un juego de golf dirigido a un público que busca seriedad y diversión en rasgos similares. No es tan sencillo como el golf de WiiSports ni tampoco un simulador aburrido para gente con mucha paciencia, si no más bien es una combinación de ambos. Contiene modos de juegos serios, enfocados a los amantes del deporte y también otros tipos arcade para aquellos que busquen sensaciones y juegos rápidos. Igualmente para una mayor experiencia jugable existen distintos modos de control con el Wiimote, unos para jugadores que deseen una experiencia inmersiva sin miedo a realizar posturas típicas del golf, y otros más clásicos que busquen pasarlo bien en su sillón favorito. Todo esto lo relataremos en los siguientes párrafos.
El proceso más famoso de este deporte es el swing, y en Wii tiene un protagonismo especial. El juego nos da la posibilidad de realizarlo de tres maneras distintas. La más inmersiva es el swing de pie, donde literalmente deberemos coger el Wiimote como si fuera un palo de golf, tomar una posición lo más precisa posible a un golfista profesional, inclinarnos ligeramente, apuntar el Wiimote hacía abajo, subirlo para coger impulso y bajarlo como si fuéramos a golpear la bola. Dependiendo de la inclinación, del impulso y de la fuerza, la bola tomará un comportamiento u otro. El resultado es realmente preciso, aunque a la hora de lanzar la bola dándole cierta curvatura precisa de mucha práctica e incluso suerte ya que puedes realizar un movimiento perfecto pero la consola puede reconocer medianamente el movimiento, y ello viene derivado por la posición de la barra sensora y de tu mando en ese preciso momento del golpeo. Aún así se consiguen grandes resultados. Igualmente si deseas dar efecto a la bola lo podrás hacer una vez golpeada, y su secuencia será tan sencilla como agitar el mando de Wii mientras mantenemos pulsado el pad direccional del mando hacía el lado al que queremos desviar la bola.

Para los más cómodos tenemos el swing sentado, que es la posibilidad de hacer el mismo movimiento anterior pero solo con un ligero gesto de muñeca. Perfecto para cuando llevemos ya mucho tiempo jugando o bien no tengamos excesivo espacio de juego. Su mecanismo es exactamente el mismo pero con un movimiento menos pronunciado ya que lo haces desde una posición más cómoda y a su vez menos flexible. Y el último modo de swing es el tradicional, exactamente el mismo que se utiliza en Playstation 3 y Xbox360, donde con el nunchuk y su palanca de control podremos lanzar la bola moviendo la palanca de control de atrás hacia delante.