Vuelven las tortugas ninja en un juego que nos resulta familiar.
Antes comentábamos de pasada el tema de los caparazones, la moneda del juego. Estos nos servirán para dos cosas: conseguir piezas de las figuras y crear trofeos. En el primer caso deberemos jugar a un minijuego donde tendremos que disparar a las figuritas que vayan apareciendo para que, aleatoriamente, nos den una pieza. Este juego está bien, pero el problema es que los caparazones se consiguen fácilmente y las piezas son pocas, por lo que en una tarde podremos tener nuestra colección de figuritas completa. La otra utilidad de la moneda del juego es la creación de trofeos que servirán como premio para los torneos.

Gráficamente el juego se ve muy bien, con unos modelos muy detallados y bien animados. A priori podría resultar complicado diferenciar a algunos personajes entre sí, especialmente a las tortugas, pero se ha incluido un sistema de auras con colores que, además de ayudarnos a ver rápidamente la vida que nos queda, nos permite identificar inmediatamente a nuestro personaje. Los escenarios, por otra parte, cuentan con un gran nivel. Tienen un gran detalle, con un montón de cosas por el fondo. Además, durante la batalla ocurren cosas que hacen que varíe el escenario (como un barco que se hunde y debamos saltar encima de una ballena) lo que da aún mayor variedad. La única pega es que su número no es excesivamente alto, sobre todo al principio (poco a poco iremos desbloqueando más).
Más accesible para todo el mundo
En general este
Teenage Mutant Ninja Turtles: Smash Up nos ha gustado. Se nota mucho que procede de
Super Smash Bros Brawl y comparte con él muchas de sus mecánicas, pero ha sido capaz de darle otro planteamiento. En este caso, el hecho de centrarnos en acabar con la vida del rival y no tirarle del escenario, unido a la disminución de objetos, hace que estemos ante un juego más sencillo y contundente, basado en el cuerpo a cuerpo. Quizás resulte algo simple para los más jugones, que echen en falta un número mayor de golpes, pero también es cierto que pasadas las primeras partidas, esta sensación disminuye y vamos descubriendo nuevos ataques y nuevas estrategias.

Al igual que en el juego de Nintendo, tendremos contenido para desbloquear, aunque no parece que vaya a durarnos tanto tiempo como el de aquel juego. Aún así, la experiencia para un solo jugador se expande más allá del modo arcade (bastante corto, la verdad) y pasa por las misiones o las fases de bonus, donde conseguir la mejor puntuación no será fácil. De todas formas, lo cierto es que la joya del juego es el multijugador, y es donde sin duda pasaremos más horas. Parte de la culpa de esto lo tienen los diferentes modos, con su amplia configuración y el hecho de que el online funcione sin problemas. Así, aunque quizás no esté a la altura del juego en el que se inspira, los chicos de Games Arts han hecho un estupendo trabajo que tiene su propia personalidad.