En 1996 Square (todavía sin Enix) y Nintendo vivían, todavía, un idilio que parecía que no iba a tener fin. Las ventas de los juegos de Square en las diferentes consolas de Nintendo eran estupendas, batiendo récords, y como culminación de las buenas relaciones Nintendo hizo sin precedentes por aquel entonces: cedió a sus personajes a otra compañía para crear un juego fuera de sus oficinas. Mario caía en manos ajenas por primera vez, y con
Super Mario RPG: Legend of the Seven Stars se firmaba un título magnífico. El mismo año el juego llegó a EE.UU., y llegó a estar más que prevista su aparición en Europa, pero eso finalmente no sucedió nunca. Había acabado esa buena relación entre Square y Nintendo, la primera daría su apoyo a PlayStation por su formato CD, y los usuarios fuimos, claro, los perjudicados.
Doce años después, Square Enix, poco amiga de la distribución digital (escasos son sus juegos en la Consola Virtual y WiiWare, y mucho menos en la PlayStation Store y Xbox Live Arcade), y Nintendo se han decidido a publicar de una vez este juego, por lo que los usuarios de Wii pueden descargarse el título por 9 euros, eso sí, en completo inglés, al tratarse, simplemente, de la versión estadounidense del juego. La ventaja es que nos ahorramos sufrir una vez más con una de esas cuestionables adaptaciones al sistema de televisión PAL a 50 Hz en las que se perdía velocidad por todos lados, pero nos encontramos con un gran impedimento: el idioma. Nintendo, y el resto de compañías, no se molestan en hacer nada con los juegos de la Consola Virtual, e incluso cuando son multiidioma (pero con diferentes versiones, es decir, sin incluirse en el original todos los idiomas) pueden llegarnos sólo en inglés. No es que se use un lenguaje especialmente complejo (sino todo lo contrario), pero es una pena que un producto de esta calidad, y sobre todo con la gran injusticia que lo mantuvo alejado de los europeos, no haya sido merecedor de un trato especial.
Sea como fuere,
Super Mario RPG sentó las bases para muchos juegos protagonizados por mascotas, y algunos de sus preceptos siguen funcionando a día de hoy, sobre todo en cuanto a trama. Mario, como siempre, es requerido para salvar a Peach de las garras de Bowser, lo que sucede en los primeros minutos de juego en una intro jugable que sirve para dar entrada a la auténtica historia del título. Mario irá, poco a poco, sumando más personajes a su equipo, y lucharemos por turnos contra todos los enemigos, o incluso junto a ellos.
El sistema de luchas ha resistido sorprendentemente bien el paso del tiempo, y aunque es cierto que se trata de una variación ligera del esquema clásico de los combates por turnos, su inteligente aplicación de los elementos más típicos de los plataformas de Mario (champiñones, flores de fuego, martillos...) en combinación con algunas novedades y un ritmo deliberadamente rápido hacen que el sistema de combate sea asequible y mucho más liviano para el jugador. Es más, lo que sorprende en realidad es ver cómo algunas de sus innovaciones siguen vigentes hoy en día.

Los combates se presentan a través del contacto con los enemigos (que aparecen en pantalla, eliminando así las luchas aleatorias), y unen elementos de plataformeo con rol puro. Las acciones principales están asignadas a lo que eran los botones frontales del mando de Super Nintendo (A, B, X e Y; haciendo que su uso en Wii sea algo más sencillo y directo, por tanto, usando el mando clásico que con el mando de GameCube), por lo que se simplifican mucho los menús, y se inyecta más ritmo al sistema. A la hora de atacar, muchas veces nos encontramos con que luego hay que tener algo de habilidad, como pulsar el botón A en el momento adecuado, o machacar el botón Y... sí, esto sigue haciéndose de manera muy similar en, por ejemplo, los
Paper Mario o incluso en los
Mario & Luigi (las dos vertientes roleras de Mario, herederas espirituales del juego que nos ocupa), y que con algunas variaciones vimos aplicado también en, por ejemplo, Final Fantasy VII.