Un trío de héroes que vivirá una aventura que desvelará el secreto del árbol de Mana en el regreso del clásico de Super Nintendo.
En líneas generales, todo el concepto jugable funciona bien, y sigue fresco hoy en día. El volumen de enemigos que puede aparecer en pantalla llega a hacernos las cosas difíciles en determinados momentos, y los jefes finales son de gran tamaño. Algunos se repiten, como sucede muchas veces en el género, con cambios de color y poco más, pero no es algo especialmente punible, máxime teniendo en cuenta que es originario de los años 90. Sea como fuere, los enemigos son variados, los enemigos impresionantes, y conforman un buen estilo visual que se ve reforzado por los viajes por el mapa del mundo cuando consigamos el tamboril y llamemos a nuestro aliado Flammie.

Al usar a Flammie, que conseguimos bastante avanzados en el juego, pero que facilita revisitar zonas que hayamos dejado atrás y cumplir con diferentes tareas de búsqueda de elementos, nos movemos por una representación del mundo hecha sobre modo 7 y un logrado efecto tridimensional gracias al diseño del dragoncito. La progresión del día, los diferentes ambientes, y sus diseños formaron un todo visual encomiable. En al misma línea, la música exprime las características del siempre sorprendente chip de sonido de Super Nintendo con composiciones emotivas, intensas y que se adaptan a los muy diferentes entornos que visitaremos en esta aventura. Destacan especialmente las melodías de los momentos de mayor intensidad narrativa, como la anagnórisis del héroe ante el árbol sagrado, o la secuencia final, por poner unos ejemplos.
Debemos señalar que, técnicamente, el juego mostró uno de los aspectos más impresionantes del catálogo de Super Nintendo, usando el modo 7 para viajar por el mundo, y una resolución de 512x224 píxels, esto es, el modo de alta resolución de la consola (frente al mucho más extendido estándar de 256x224). Es cierto que se vería superado, sobre todo a nivel artístico y técnico con el uso de chips como Super FX 2 en títulos posteriores (como el inédito en occidente Seiken Densetsu 3, todo un derroche de preciosismo para la época), pero en aquel entonces lo que presentaba en pantalla era un alarde de calidad difícil de superar.
La curva de dificultad está bastante bien trazada, aunque da tirones importantes en algunos momentos clave, de manera que se acaba llevando al jugador a buscar enemigos en masa contra los que luchar para subir de nivel. Del mismo modo, la única manera de conseguir que las magias lleguen a niveles realmente elevados, así como las armas, es su uso contra hordas y hordas de enemigos. En cambio, el dinero está mejor llevado, y aunque hay armaduras y objetos realmente costosos, no es tan habitual encontrarnos con problemas económicos.
Conclusiones
Hace quince años,
Secret of Mana era un genial juego de rol con muchos elementos innovadores. El que hoy en día siga teniendo encanto y sus características sigan empleándose en títulos actuales muestran el buen trabajo que hizo Square con este juego. El título es ahora más accesible en su vertiente multijugador completa, a tres bandas, y eso lo hace incluso más disfrutable gracias a Wii. Como es habitual en la Consola Virtual, es una pena que el juego no haya sido revisado para traducir sus textos a nuestro idioma, y aunque sabemos que es improbable, nos gustaría ver su secuela, también de Super Nintendo, aparecer en nuestra región para poner el broche a este regreso. En cualquier caso, ya tenemos disponible para descargar uno de los grandes del género, toda una joya que encandiló a propios y extraños en su momento, y uno de los precursores del rol en consola en Europa.