Los conejos blancos son una bonita mascota. Cuando están locos, son megalómanos y quieren conquistar el mundo... siguen siendo bonitos conejos blancos.
Ya el principio del juego es peculiar, cuando un temblor perturba la apacible sesión de ocio de Rayman y compañía, un temblor del suelo que se debe a la perforación del suelo por los conejos (blancos, dentudos y mentalmente inestables) que han vivido en el subsuelo hasta ahora, momento en el que deciden reclamar su soberanía sobre el mundo. Rayman acaba secuestrado y su trabajo como esclavo no es otro que el de ejercer de gladiador en una suerte de circo romano que se montan los conejos, necesitados de divertimentos varios. Ésta es la premisa a través de la que se nos irán introduciendo todos los minijuegos del título, mientras Rayman prepara su huida de la prisión en la que le han alojado.

A diferencia de algunos de los juegos que hemos enumerado antes, en
Rayman Raving Rabbids el uso del nunchuk será esencial, ya que, por ejemplo, en uno de los minijuegos tenemos que cerrar las puertas de unos aseos en los que hay conejos haciendo cosas que preferimos ignorar apuntando con el mando remoto para señalar qué puerta cerrar y mover el nunchuk para hacerlo. Del mismo modo, en el minijuego en el que Rayman está en la discoteca y es acosado desde los lados por hordas conejiles (el sueño de todo seguidor de Tony Manero) tendremos que seguir una secuencia musical usando el mando remoto y el nunchuk a modo de baquetas para marcar el ritmo con el que nos deshacemos de los conejos bailarines que van a por nosotros. Otros juegos, por el contrario, optan por un uso centrado en el remoto, ya que, por ejemplo, tendremos que perfilar sobre la pantalla el trazo de un dibujo, un alimento, con el que cebar a algún conejo.
No queremos entrar en detalles sobre cómo son los minijuegos incluidos, ya que dado el estilo propio del género consideramos que buena parte de las sorpresas vienen dadas por sus sorprendentes mecánicas de juego, pero creemos que con los ejemplos expuestos no pueden quedar demasiadas dudas sobre la amplia variedad de los planteamientos jugables que se desarrollarán a lo largo de las partidas. Estos minijuegos son, como marca el género, cortos pero intensos, requiriendo incluso un uso francamente intenso del mando en unos, frente a la precisión de otros. Es cierto que algunos minijuegos pueden resultar breves en exceso, de manera que fracasan como "píldoras" de diversión al ser apenas apreciables como merecerían por esa brevedad. Por suerte, es algo bastante marginal, y la inmensa mayoría de los minijuegos del título son no sólo divertidos y graciosos, sino que cuentan con la intensidad y duración acertadas.

La mayoría de los minijuegos se pueden clasificar con mayores o menores concesiones en dos grupos: disparos y carreras. Un tercer grupo sería completamente heterogéneo, y es muy posible que algunos de nuestros juegos favoritos (o, cuando menos, los más sorprendentes, entren en esa categoría.) En su conjunto, los más sólidos son los de disparos en primera persona, ya que la mecánica de juego está bien implementada y, al mismo tiempo, el desarrollo y propuesta de los minijuegos consigue que no tengamos la sensación de estar jugando a lo mismo una y otra vez con diferente aspecto... y es que no es así, pese a que en los últimos tramos del juego sí puede percibirse que algunas fórmulas son quizás demasiado recurrentes.