La leyenda del lobo divino regresa para mover el pincel al ritmo que impone Wii.
Okami se irá mostrando ante el jugador como una aventura en la que, aunque el objetivo de enfrentarse a Orochi se mantendrá siempre en el horizonte, según nos movamos por el amplio mundo del juego iremos descubriendo nuevos retos y gente a la que ayudar para salvarla de las maldiciones que están cayendo sobre ellos. Y es que aunque la aventura va a girar en torno a la búsqueda de trece fragmentos de un objeto muy especial del que hablaremos más adelante, está todo salpicado de muchas misiones a las que dedicar nuestro tiempo.

Para ello, además de las habilidades físicas propias de un lobo, Amaterasu cuenta con un pincel mágico que lleva a su espalda. Se trata del pincel celestial que el dios Shiranui usó cuando tomó la forma del lobo blanco original, y que ahora ha sido dividido en trece partes que han sido entregadas a otros tantos custodios. Puesto que es un instrumento esencial para poder derrotar a Orochi, Amaterasu deberá recuperar las trece partes del pincel celestial para ir volviendo a la normalidad todo el mundo y, claro, poder derrotar al demonio.
Este pincel celestial es un objeto básico en el juego, que usaremos con asiduidad, pues cada vez irá teniendo más y más poder. Si la jugabilidad original se había construido en torno a su uso con la configuración de doble palanca analógica del mando de PlayStation 2, en su paso a Wii el mando remoto de la consola de Nintendo asume ese rol de pincel con toda la sensación que da trazar sobre la pantalla. Habrá que pintar sobre la pantalla los trazos que iremos aprendido de los mismos dioses que guardan el poder de dicho objeto celestial, y buena parte de su objetivo es restaurar la vida y el color al mundo.
La sensación de hacer esos dibujos y líneas sobre el televisor con el mando de la consola puede hacer que algunos pasajes, especialmente al principio, sean algo más difíciles pues se requiere un poco más de precisión que si usamos una palanca analógica, sobre todo a la hora de trazar líneas rectas (o a lo mejor es que ya nos hacemos mayores y no tenemos tan buen pulso..), pero esto en realidad no es más que una cuestión de formato: en PS2 encontramos un poco difícil hacer círculos, así que lo comido por lo servido. La curva de aprendizaje, en cualquier caso, no es mayor, ni resulta más difícil. Tampoco podemos decir que en Wii sea menor ni más fácil, simplemente es diferente, pero, desde luego, diferente en una manera que le sienta bien y le aporta una interesante frescura a su control.
En cualquier caso, como sucedía en PS2, con nuestras dotes como pintores, podremos interactuar con los escenarios, como, por ejemplo, para crear un puente o pasar del día a la noche dibujando un sol –un círculo- en el cielo. Si es necesario podremos crear también pequeñas plataformas para salvar obstáculos y, en definitiva, ir adquiriendo cada vez más funciones para un ítem tan especial como éste. Además, poco a poco iremos aprendiendo también a combinar dichos poderes entre sí, para aumentar nuestras técnicas de exploración y, también, de combate para seguir progresando en el juego.
El pincel es un instrumento capital y poderoso, cuyo uso no puede ser abusivo, pues su uso continuado consumirá su tinta, obligando a dejar que se recargue. De esta manera, hay que saber dosificar su uso, tanto en exploración como en combate, sin que por ello haya que tener un cuidado especial o andar con racanerías: simplemente, se trata de no abusar de sus grandes poderes. Y, en cualquier caso, según progresemos en la aventura iremos mejorando nuestras habilidades. La curva de dificultad está muy bien diseñada y no se nos empezará a exigir una habilidad muy depurada hasta que ya hayamos avanzado un poco en el juego y ya estemos bien familiarizados con todo este sistema.

De todos modos, el progreso del personaje no se limita a este aspecto, ya que también podrá ir aprendiendo nuevos movimientos que usar en los combates a través de las lecciones de un extraño maestro de artes marciales. Paralelamente al incremento de habilidades –movimientos, técnicas de pincel- se da un incremento de otras características, como el nivel de tinta (que mide cuánto uso podemos hacer del pincel celestial antes de tener que dejarlo reposar) y el nivel de vida de Amaterasu.