Dos enemigos íntimos se dan la mano en la competición olímpica donde se tomarán, al fin, la medida.
El control del juego es bastante positivo, al demandar ciertos niveles de precisión y habilidad en la mayoría de sus pruebas que van a requerir cierto proceso de aprendizaje para tener mínimas posibilidades de éxito, lo que, por otro lado, puede ser un obstáculo a la hora de enfrentarnos al multijugador haciendo que busquemos las pruebas más fáciles. Esto en principio no nos parece negativo, pero las ocasiones en las que el control no responde tal y como esperamos, sí. Y es que el juego puede resultar frustrante cuando no hay manera de conseguir que una prueba se supere con éxito porque algunos de los movimientos necesarios para ello no son detectados correctamente, algo que podemos entender en los primeros juegos para Wii, pero no ya a estas alturas.
En cualquier caso, el planteamiento para un jugador resulta abiertamente corto, siendo evidente que la parte con más sustancia de
Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos es todo su apartado multijugador, ya que es el componente que hace que las pruebas simples y fáciles sean competitivas, y que las sosas se vuelvan algo entretenidas. Por no decir que la dificultad del juego es realmente baja y no representa en reto superarlo en poco tiempo.

Quizás por eso es más punible que el juego no haya planteado un multijugador en línea, haciendo que la tabla de récords que sí ofrece resulte interesante pero insuficiente. Está bien mandar nuestros registros para ver en qué posición quedamos en comparación con jugadores de todo el mundo, pero desde luego es más divertido jugar contra ellos.
Lo que desde luego tiene poco interés, salvo por las recompensas que nos pueden dar, son las secciones con preguntas y respuestas. El problema radica es que son pequeñas pruebas que, en el mejor de los casos, son "a lo entrenador mental", como ver pasar goombas (unos de los enemigos más clásicos de la saga Super Mario) y contarlos. Vamos, que en realidad son otro tipo de minijuegos, en general poco afortunados, y menos inspirados cuya integración en el juego es difícil de justificar.
En la vertiente técnica, nos vamos a encontrar con un título cuidado, con buenos diseños de personajes y escenarios, aunque la integración de los Mii es algo tosca, la verdad. En cualquier caso, todo su envoltorio gráfico es de gran calidad, con tonos alegres y brillantes, y gráficos bien definidos y animados, sin fallos destacables, como ralentizaciones o similares. Desde luego, está claro que se ha puesto mucho mimo en la presentación del juego, como estamos empezando a ver con otros títulos del catálogo de la consola.
Lo mismo se puede decir de la música, que aporta composiciones clásicas de los juegos de Mario y Sonic, así como otras específicas para la ocasión, bien llevadas, pero sin estar a la altura de algunas de esos temas clásicos. Eso sí, hay que tener presente que las melodías clásicas hay que desbloquearlas mediante las secciones (pequeñas, pero interesantes) de preguntas y respuestas. Los efectos de sonido, en cambio, son repetitivos pues hay poca variedad por personaje, y puede llegar a cansar con facilidad, pero es ése el peor aspecto de todo su apartado audiovisual.

Conclusiones
La primera aparición en un videojuego de Sonic y Mario es un hecho destacable por muchas razones, desde luego, pero está claro que la calidad que presenta
Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos no está a la par de los mejores juegos de ambos personajes. Con todo, y pese a que tiene carencias claras, lo cierto es que es un título interesante que se presenta como una buena opción si estamos buscando un título multijugador, sobre todo si nos interesa especialmente la temática deportiva, o bien sus personajes protagonistas.