Después de muchos dimes y diretes, Manhunt 2 consigue llegar a Europa dispuesto a ratificar todas las polémicas que le han rodeado desde su concepción.
Parece que da igual lo que salga en televisión, por mucho horario infantil que haya (y no se respete), y desde luego que nadie toque la industria del cine ni a las taquillas que venden entradas a quien sea, sin mirar la edad... porque al fin y al cabo se basa en un sistema de recomendaciones. Los videojuegos cuentan con sistemas más fiables y eficientes a la hora de informar de sus contenidos, pero eso parece no importar para imponer moralina y estupidez y negar sistemáticamente al público la posibilidad de decidir a qué exponerse, peroluego no cuesta nada buscar vídeos de indeseables maltratando animales por páginas de vídeos de aficionados en Internet. Oh sorpresa. La cuestión es que esta censura, guste o no, afecta a este videojuego; no en su jugabilidad, pero sí en un componente que es, de hecho, parte esencial de la experiencia de juego. Algo así como introducir un poquito de demagogia para exaltar los ánimos en un tema polémico.

El apartado sonoro del juego está, a su vez, a la altura de las circunstancias. Si bien la banda sonora del título pasa bastante desapercibida, debido a su carácter minimalista y a una instrumentación que, en ocasiones, se confunde con el entorno sonoro, acompaña perfectamente a la acción, sobretodo en los momentos de mayor tensión. Cuando la música acelere, observaremos cómo nuestro propio corazón se pondrá a cien, ya que dicha aceleración significará que, o bien hemos sido descubiertos, o bien algo importante (y seguramente desagradable) está a punto de suceder. Por otro lado, el catálogo de efectos sonoros es amplio y, todo hay que decirlo, espeluznante. Los sonidos de huesos quebrados y sangre derramada durante las ejecuciones, junto a los aullidos ahogados de nuestras víctimas, harán que palidezcamos de horror en más de una ocasión.
Además, las voces con las que cuenta el juego son muchas y variadas, tanto en los momentos de la narración como durante la propia acción del juego, en la que escucharemos exclamaciones de todo tipo por parte de nuestros enemigos. Eso sí, es una lástima que los desarrolladores del juego no hayan tenido en cuenta la opción de traducir el título: todas las voces estarán en perfecto inglés, y los subtítulos del juego no cubrirán todas las voces del juego, con lo que si no entendemos el inglés nos perderemos parte de la gracia de las mismas.
El juego cuenta con un control bastante intuitivo en todas las versiones, pero muy especialmente en Wii por las razones ya expuestas anteriormente, lo que nos permitirá, a partir de los primeros minutos de la aventura, ejecutar sin problemas a diestro y siniestro, ocultándonos y acechando a nuestras víctimas desde las sombras. Por otra parte, los giros argumentales con los que cuenta la historia nos engancharán de principio a fin durante las quince horas que, aproximadamente, dura el título, debido a la coherencia y buena realización del guión, que, si bien no es lo más original del mundo, si es digno de una buena producción cinematográfica. Una vez nos enfrasquemos con él, estaremos en todo momento deseando llegar al final de la historia, donde nos esperan las mayores sorpresas de toda la aventura…
Conclusiones.
Manhunt 2 es violento, polémico, morboso, desagradable en ocasiones, exagerado al extremo en su derroche de hemoglobina, y no recomendable para niños ni para mentes sensibles. Y nos gusta. Porque detrás de todo ese empaque (atrofiado por la censura, desgraciadamente) se esconde un videojuego que se deja jugar con maestría, bien diseñado y construido que sabe hacer de ese morbo por los asesinatos violentos un
leti-motiv que va creciendo siempre a lo largo del desarrollo. Supera a su predecesor en muchos puntos, y se presenta como un juego que (con defectos), desde luego no dejará indiferente, y eso también es importante. Pero si no somos unos aficionados al cine
gore, al terror intenso, y a los sobresaltos en general, es posible que lo que salga en pantalla no nos deje disfrutar con su combinación de acción y sigilo.