WiiCompra LostWinds: Winter of Melodias WiiW en FNAC
Lanzamiento: · Género: Plataformas / Consola Virtual
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Frontier
Producción:
Precio: 1.000 puntos
Jugadores: 1
Formato: WiiWare
Textos: Español
COMUNIDAD

PUNTÚA:
LostWinds: Winter of Melodias WiiW para Wii

#34 en el ranking de Wii.
#324 en el ranking global.
ANÁLISIS

Análisis de LostWinds: Winter of Melodias WiiW para Wii

Daniel Escandell · 10/10/2009
El viento nos trae una nueva muestra de las magníficas propuestas que nos da la distribución digital.
GRÁFICOS
9
SONIDO
9
TOTAL
9.3
DIVERSIÓN
9.5
JUGABILIDAD
9.5
Versión Wii.

Cuando empezó la andadura de la distribución digital de juegos creados específicamente para Wii a través de WiiWare, frente a la recopilación de títulos clásicos de otras consolas ofrecidos mediante la Consola Virtual, uno de los primeros en captar la atención fue, sin duda alguna, LostWinds. Desarrollo europeo, buen gusto en su estética, y una jugabilidad interesante eran las cartas de presentación de un título que combinaba plataformeo muy tradicional con las funciones del puntero y el poder del viento.

Un nuevo tráiler del retorno del aclamado juego para WiiWare.
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Una narrativa sencilla, sucinta incluso, le confería ese último toque de encanto. Y un final abierto para culminar un juego que tenía en su escasa duración el mayor de sus defectos. Donde terminó su historia empieza LostWinds: Winter of the Melodias, juego que recupera absolutamente todas las virtudes de su predecesor, las mejora, y tan sólo vuelve a fallar en la duración, que sigue resultando escasa, pese a ofrecer mucho más juego que la anterior entrega, como veremos.

La aventura empieza pocas semanas después del desenlace del primer juego, y nos presenta a Riveren, un nuevo personaje que controlamos y que será importante más adelante, que descubrirá un artefacto que pondrá en peligro su tierra, presuntamente sumiéndola en un invierno sin fin. Por su parte, Toku, nuestro héroe del primer juego, descubre que su madre, Magdi, se ha perdido. Tan sólo una hoja de su diario le da alguna pista al pobre Toku. Y aquí empieza la aventura.

Nuestro personaje contará de base con las mismas habilidades con las que terminó el anterior juego, y volveremos a contar con la compañía de Enril, el espíritu del viento. De esta manera, las plataformas nos exigen más habilidad desde un primer momento, y es importante usar los diferentes poderes para impulsarnos más alto, flotar y llegar más lejos, etc. Para ello, usamos el mando remoto de Wii como puntero, moviendo a Enril -que es el puntero- por la pantalla y para usar, con nuestros gestos, el poder del viento, mientras el nunchuk sirve para mover a Toku por la pantalla. La agilidad y la precisión para trazar las líneas del viento son tan importantes como controlar con habilidad a Toku por el escenario, coordinando ambos movimientos. En este sentido, los primeros compases por las montañas con la compañía del gigante rocoso Magmok hacen de tutorial.

Una de las novedades más destacadas en el plano jugable es la inclusión de un mapa, y no sólo eso: señala la zona a la que tenemos que dirigirnos. El primer LostWinds no es que fuese excesivamente enrevesado, pero está claro que el diseño incitaba la exploración, había que volver sobre nuestros pasos en ocasiones, y no siempre había pistas muy evidentes sobre a dónde ir, lo que hacía que los jugadores tuviesen que dar vueltas sin saber muy bien qué hacer a continuación. Con el mapa eso se soluciona por completo, y es un añadido importante porque el escenario, la verdad, es sustancialmente más grande que en la primera entrega. Al haber un mapa no nos perdemos, no damos vueltas inútiles (salvo las que sean por gusto o decisión propia, para volver a explorar zonas concretas y no seguir la línea marcada), y eso hace que el tiempo de juego sea tiempo más lleno. La duración de la partida total en Winter of the Melodias es, en términos absolutos (pero vacíos de significado) más o menos una hora mayor que en el primero; pero el tiempo en el que jugamos hacemos más cosas: está más lleno y se disfruta más.

Metacritic