El terror está en la oscuridad de las aulas.
El control es bueno, y bastante preciso para un juego de estas características, mostrando un uso inteligente de las funciones del mando de Wii, aunque en ocasiones desearíamos contar con algo de precisión adicional, sobre todo en los enfrentamientos contra los jefes. Pese a eso, hay que reconocer que la progresión en su dificultad está muy bien llevada, introduciendo poco a poco los elementos adicionales de la jugabilidad (como focos de luz móviles, u ordenadores en red que se encienden o pagan por grupos), y aunque hay algunos niveles complejos, estos producen una gran satisfacción al ser completados.

A la hora de luchar contra los enemigos, la premisa es casi la misma: la luz les hace daño. Lo normal es tener en cuenta cuánta luz podemos tener activa al mismo tiempo, los patrones de ataque del enemigo, y en ocasiones qué tipo de luz les hace daño, ya que algunos son vulnerables a, por ejemplo, sólo las bengalas. Cada enemigo es completamente diferente, y por tanto resulta todo muy gratificante.
A nivel visual, lo cierto es que
LIT muestra diseños toscos, con muy escasa poligonización que nos recuerda mucho a los juegos de Nintendo 64, situación que se da de manera similar con las texturas (son muy simples, aunque por la mejora en la resolución no se ven tan
retro). Es un juego muy sencillo a nivel técnico, con una producción limitada, pero que destaca luego por el uso de la luz (como era de esperar, pues es su base jugable), y que muestra que lo importante es la idea. Uno no puede evitar ver cómo los modelados son cuadradotes y sin mucho atractivo, pero luego la base jugable se impone y es fácil olvidarse de sus limitaciones. La música es, eso sí, machacona: es una música de puzzle, repetitiva, en bucle, pero poco acertada. Resulta tensa, y eso está bien dado la temática, pero el bucle es muy corto, y acaba siendo un punto hastiante.
Conclusiones
LIT es un puzle muy interesante, con una premisa jugable diferente que lo convierte en una propuesta muy destacable en el catálogo de WiiWare. Su nivel de dificultad está algo por encima de la media, y eso puede hacer que los jugadores se vean frustrados en determinados niveles. Por suerte, todo el progreso se va guardando regularmente, tras cada nivel, y no supone mayor problema dejarlo un rato y volver al título con la mente despejada. Otra cosa son las muertes por esos fallitos que hemos comentado antes, como salirse un pelín de un camino, pero no deja de ser parte del encanto de la propuesta.