¿Qué tengo, doctor? Básicamente, un juego de puzles que sigue tan divertido hoy como hace casi veinte años.
En cualquier caso, todo el terreno de juego en línea es simple pero suficiente, y esconde otra interesante opción: podemos enviar una demo a cualquiera de la personas que tengamos en nuestra lista de contactos de la agenda de amigos de la consola. Esa demo se centra en el multijugador y es algo que, definitivamente, nos gustaría ver más en WiiWare. Bueno, en realidad nos gustaría ver demos de acceso normal para saber qué compramos antes de dar el salto, como sucede en muchísmos sistemas de distribución digital (incluído Xbox Live Arcade), pero esto es un primer paso. Esperamos que no sea también el último.

Por su parte,
Bactericida es una variante del concepto de Dr. Mario en el que el puntero del mando remoto de Wii cobra total y absoluto protagonismo y, aquí sí, el multijugador permite llegar hasta los cuatro participantes simultáneos. En este caso, veremos cómo aparecen de manera simultánea múltiples píldoras y tendremos que cogerlas y rotarlas empleando la función de puntero, teniendo en cuenta que también podemos moverlas mientras bajan hacia los lados para colocarlas donde deseamos. Pero claro, esto se complica cuando hay tres rivales a batir cada uno jugando en el mismo espacio de juego, compartido, lo que aviva una competición muy intensa. Si a eso le añadimos que cuando realizamos un combo (eliminamos múltiples bloques de un solo movimiento) por encima de cuatro fichas, las piezas que se desplacen lo harán con cierta lentitud, por lo que podemos coger las que se desprenden y moverlas para usarlas a nuestra voluntad.
El acabado el juego es un poco básico: el puzle no da para mucho lucimiento, y la verdad es que no se han esforzado en dotarlo de ningún tipo de alarde espectacular, manteniéndose casi por completo en unas veteranas dos dimensiones. La ventaja de esto es que su sencillez se traduce en que ocupa muy poco sitio en la escasa memoria de Wii, y la música también pone su granito de arena, al recuperar las clásicas composiciones midi de la saga. No destaca lo más mínimo en su aspecto técnico, pero como es habitual en el campo de los puzles sí cumple con todo lo necesario para desarrollar su jugabilidad. De hecho, si tenemos en cuenta que uno de sus mayores alardes gráficos está en la integración de los Miis ya nos podemos dar cuenta de que es un juego muy austero, pero, insistimos, es más que suficiente para desarrollar todo el concepto jugable sobradamente.
Conclusiones
Todos los servicios de distribución digital de juegos están aportando una nueva juventud a los puzles, con apuestas originales o bien con el regreso de los grandes clásicos, que no encuentran fácilmente su hueco en el mercado de la distribución tradicional. Y es que, a poco que sea, no es lo mismo pagar lo que costaría este juego en una tienda física con todos los costes derivados de su distribución física, que los 10 euros que nos cuesta gracias a la distribución digital. Del mismo modo, la verdad es que
Dr. Mario y Bactericida se mantiene en un nivel de contenidos básico, con los modos de juego imprescindibles, para mantenerse centrado en el núcleo jugable básico, y quizás por otras vías tendríamos más contenidos, pero claro, ¿sería éste relevante dentro del contexto de un puzle como para justificar el gasto adicional? En ese sentido, nunca se logrará satisfacer a todo el mundo.

Sea como fuere, Dr. Mario mantiene todo el espíritu clásico, y aunque el multijugador podría ser más potente con más jugadores simultáneos, se desvela como una fórmula tan divertida como siempre. Y, por su parte, Bactericida es una variación interesantísima de su fórmula que aprovecha las funciones del puntero del mando de Wii, alejándose de la jugabilidad clásica de Dr. Mario. Por tanto, este clásico se presenta no sólo como un puzle tan interesante y divertido como en los años 90, sino como una apuesta muy interesante que los aficionados deben considerar si están buscando una apuesta que sepa recuperar ese sabor añejo del género.